La patria se fortalece con la diversidad
Los niños merecen una propuesta ajustada a sus necesidades, que potencie sus habilidades y talentos, que les permita aprender a su ritmo.
Podría decirse que el mayor desafío de la escuela del siglo 21 es cómo se las ingenia para atender a la diversidad, a las particularidades, a los trastornos y dificultades de sus alumnos. En cómo se planta frente a las diferencias. Es que la escuela de hoy quedó lejos de aquella que nació con la idea de unificar idiomas, costumbres y banderas en medio de una marea de inmigrantes que descendían de los barcos. En aquel entonces, se homogeneizaba para fortalecer la idea de patria. Hoy, a la patria la hacen los distintos. Por eso, enseñar a todos por igual esconde una gran injusticia. La dislexia es sólo uno de los trastornos que se presentan en los colegios. También, y esto bien lo saben los maestros, hay dificultades que parecen ser una cosa y son otra.Los especialistas explican que en zonas urbano-marginales, por ejemplo, es posible confundir una dislexia con problemáticas sociales o culturales que abundan, con niños con problemas para leer o escribir por falta de estimulación.Sea una cosa o la otra, la dificultad existe y los niños merecen una propuesta ajustada a sus necesidades y posibilidades, que potencie sus habilidades y talentos, que les permita aprender a su ritmo. Pero parece que todavía falta mucho.La mayor evidencia de que no se atiende a la diversidad es la cantidad de alumnos que concluyen la primaria con rudimentos en lectura y escritura, casi sin alfabetizar. Las autoridades conocen la situación. Esos estudiantes son víctimas de un sistema homogeneizante, cargado de "supuestos" y, a veces, de presiones que sugieren hacer la vista gorda a la hora de promover de curso.Por suerte, cada vez hay más maestros dispuestos al cambio y nuevos planes de estudio en institutos de formación docente para trabajar desde y por la diversidad. Pero todavía hay resistencia.Que se sancionen leyes es fundamental. Pero el mayor desafío es cambiar la cabeza de quienes se quedaron anclados en el pasado.

