La ley de perros guía lleva 5 años sin implementarse
Se sancionó hace 5 años, pero aún no se aplica porque falta el decreto del Ejecutivo provincial. Sólo hay tres canes en Córdoba, debido a que hay que traerlos desde EE.UU.
A más de cinco años de su sanción, la ley provincial que garantiza el derecho al acceso con perros guía o de asistencia a lugares públicos y privados, así como al transporte, todavía está sin reglamentar. Se trata de una norma que promueve esa alternativa al bastón blanco y la creación de un centro de adiestramiento de canes. Luego de dos años de trabajo, en abril de 2010 se sancionó la ley 9.775 de "reconocimiento y garantía para acceder a lugares públicos, a personas de capacidades diferentes acompañados de perros de asistencias o guías, y creación del registro de perros de asistencias y guías". La norma fue firmada por el entonces legislador Juan Brugge y aprobada por unanimidad en la Legislatura provincial.La ley no sólo es para lazarillos, sino también para perros de asistencia para personas, por ejemplo, con algún tipo de discapacidad motriz."Desde ese momento todos los años presentamos el proyecto de reglamentación y hasta la fecha nunca se reglamentó", comenta Noelia Torres, trabajadora social y una de los tres usuarios de perros guía en Córdoba. Además de ella, Mariano Luján y Cecilia Pont utilizan lazarillos."Estamos con muchos problemas, porque si hay que hacer alguna acción legal como sancionar a alguna entidad o a prestadores del transporte público, no se puede actuar porque no está reglamentada la ley", agrega Noelia.Por ejemplo, ella tuvo un incidente con un taxista que se negó a transportarla junto a su perra Capri: "Me empujó estando embarazada porque no quería llevarme con el perro. Casi me caigo, testigos tomaron el número de patente, llamaron a la Policía que lo obligó a llevarme, con todo lo que implica que lo haga después de esa situación. Presenté todo, hice la denuncia en el Inadi, pero no pude hacer nada porque no está reglamentada la ley". Mejor que el bastón La norma reconoce y garantiza "en el territorio de la Provincia de Córdoba, a toda persona que como consecuencia de su capacidad diferente vaya acompañada de perro de asistencia o perro guía, el derecho a acceder, junto con él, a cualquier lugar público, de atención al público, lugares privados de acceso público y a establecimientos o transportes de uso público", ya sean de titularidad pública o privada. "Nos habilita a acceder a cualquier tipo de lugar, a transitar con nuestro perro, ya sea público o privado de uso público, así como a cualquier tipo de transporte", sintetiza Mariano Luján, quien es asistido por el perro guía Adler. Al no estar reglamentado, no se promueve la utilización de lazarillos pese a las ventajas que tiene sobre el bastón blanco.Según Mariano, la principal diferencia con el bastón es que el perro permite un desplazamiento mucho más seguro y rápido, "sobre todo para el cruce de calles, porque si bien dependés de ayuda de alguien, el perro te puede salvar y prevenir situaciones de peligro que con el bastón no lo podés hacer".Noelia lo grafica de la siguiente manera: "Es como que vos andás siempre en bicicleta, y de repente te subís a un auto. Esa es la diferencia. Son opciones que uno tiene, hay veces que uso el bastón y otras el perro, a una fiesta, por ejemplo, voy con bastón".Como no hay promoción para su uso, sólo aquellas personas que tienen los recursos económicos suficientes pueden tener un perro. En Córdoba, son Mariano, Noelia y Cecilia.Ellos tuvieron que postularse en el programa Leader Dog for the Blind, que entrega los canes entrenados sin costo alguno, pero hay que costear el viaje y la estadía en Estados Unidos. "Jubilación" Capri, la perra guía de Noelia, ya está alcanzando la edad límite de trabajo por lo que debe jubilarse. "Tengo todos los papeles, la carta de aceptación, pero una de las condiciones del programa es que la ley esté reglamentada. Por ese motivo, me dijeron que iban a evaluar cuándo me daban la fecha para la renovación del perro". Mariano acota que el perro trabaja hasta los 10 años, pero puede ser mucho menos o más, dependiendo de la salud del perro. Hay que cuidarlo como a cualquier mascota, con buen alimento, vacunas y controles veterinarios.

