La inseguridad, cada vez más cara
La Policía cordobesa advierte que hay que hacer “prevención del delito”. Tienen razón. Que alguien diga cómo y, en lo posible, pegue los afiches correspondientes. Rosa Bertino.
La parejita camina haciéndose arrumacos. Cada tanto se paran y pegan avisos. "Decime si no te alegran el día... Seguro que están ofreciendo clases de canto o andan buscando un 'pichicho' perdido", comenta "la Ñata", con la mirada húmeda. Cuando deje este mundo, en el Centro Vecinal le van a levantar una lápida (dijera "Minguito") con la leyenda: "Aquí yace una vecina ejemplar. Confiaba en la humanidad, y en todo el barrio, y así murió". La vida lo vuelve cínico a uno. La vida... y la parejita de marras. Mucha onda amor y paz, pero los afiches promocionaban un sistema de defensa personal: "Linterna con picana eléctrica recargable a 220v, con funda y cargador incluido". Todo por 150 pesos. Más abajo aclaraban que el agresor queda idiotizado, pero respirando casi en forma normal. Menos mal. Lo que no aclara es cómo se hace para neutralizarlo con dicho adminículo. ¿Dónde hay que portar la linternita? ¿En la cartera o bolsillo? ¿Entre el calzón y la faja? Como están las cosas, en poco tiempo los vendedores ambulantes incluirán el "Taser eléctrico" entre sus promociones. Ya varios venden llaveros con alarmas remotas o encendedores recargables con gas pimienta. Estos deben apuntar a la nariz y ojos, aunque se supone que en la oreja también surten efecto. La seguridad se ha convertido en un artículo de primera necesidad, mucho más que los alfajores, los discos compactos con música vallenata o el combo de medias y soquetes. Digan lo que digan funcionarios y mediciones, incluso cierta prensa bien intencionada, los pobres y la clase media baja son las principales víctimas de la inseguridad. De hecho, la parejita y los buscavidas buscan su clientela entre los sectores más modestos. Un rápido sondeo permite deducir que el atraco callejero, perpetrado por "motochorros" en paradas y esquinas álgidas, es el más numeroso. Le sigue el ingreso o egreso de casas en barrios abiertos, porque los ladrones aprovechan para encañonar y meterse. Pero, por otro lado, todo indica que las advertencias de los medios han logrado disminuir los "cuentos del tío" a la gente mayor. En cuanto a la policía, hace lo que puede, lo cual no incluye los "operativos cerrojo", a pesar de que los vecinos de todos los barrios les dicen por dónde entran los "choros". Cifras y factores. Hace poco, la Universidad Torcuato Di Tella estableció un índice de victimización (IVI). En el conurbano bonaerense, supera el 33 por ciento. Coincide con un informe de la Universidad Católica, según el cual casi tres de cada 10 hogares argentinos sufrieron un robo en 2009. ¿Por qué aumenta la delincuencia en Córdoba y en Argentina? ¿Qué le da tanta impunidad y arrogancia? Evidentemente, no tiene que ver con la pobreza ni con la desocupación, ya que ambos rubros han mejorado, al menos en términos relativos. Inflación e informalidad siguen creciendo, pero algo hace que, en igual contexto, unos hagan artesanías o malabares y otros encañonen a gente indefensa. Hace tiempo que se lo atribuimos a la droga, pero debe haber otro componente. De hecho, Holanda tiene una experiencia muy distinta. Sobre 18 millones de habitantes, hay sólo 12 mil en prisión, luego de que la tenencia de estupefacientes dejara de ser delito. Como les sobran celdas, se las alquilan a sus vecinos belgas. En la otra punta, la población carcelaria de California (Estados Unidos) es 15 veces mayor que la holandesa. La policía cordobesa advierte que hay que hacer "prevención del delito". Tienen razón. Que alguien diga cómo y, en lo posible, pegue los afiches correspondientes.

