La disputa política sobre el Indec
El organismo es el encargado de realizar el operativo nacional, en medio de una polémica heredada sobre su confiabilidad.
Buenos Aires. Nadie tiene dudas de la importancia que tiene un censo para la vida de un país, ya que se trata de la principal herramienta que tienen los estados para diseñar políticas de largo plazo o atender los grandes problemas sociales. Pero el Censo 2010 llega en medio de una fuerte polémica que es a todas luces hija de las grandes disputas políticas que dominan la Argentina. El organismo que debe realizar el inmenso operativo de hoy y procesar los resultados es nada menos que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el organismo que dice que la inflación anual no llega a los 8 puntos y que la oposición –por ley– quiere "normalizar" porque desde 2006 está "intervenido" y manejado por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, el funcionario kirchnerista más cuestionado. Desde que Moreno desembarcó en el Indec, muchas cosas cambiaron. Despidos, patotas y el desmantelamiento casi total del departamento que deberá encarar la difícil tarea de procesar la información que se recabe hoy en millones de hogares para transformarla en una herramienta confiable. Por eso, desde la oposición se le había pedido al Gobierno postergar un año este censo, mientras avanza en el Congreso una ley que tiene por objeto poner personal idóneo e independiente de cualquier gobierno al frente del Indec, a fin de devolverles credibilidad a nuestras estadísticas. Sólo con datos veraces se puede construir un país en serio.

