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La desesperación de Silvia

Olvida el Congreso de la Nación que, en el grueso de los casos, el empleador del servicio doméstico no es una empresa, sino una madre o un padre de sectores medios que depende de esa ayuda en casa para salir a pelearla afuera.

20 de marzo de 2011 a las 12:01 a. m.
La desesperación de Silvia

Silvia trabaja todo el día mientras María cuida de sus niños en casa. Gana 3.200 pesos y le paga a esa "segunda mamá" 1.300 pesos. No desgrava nada de Ganancias porque su salario no está alcanzado por el impuesto y está azorada con los cambios que Diputados sancionó el miércoles en el estatuto de empleadas de casas de familia. "Si se enferma, le tendré que pagar seis meses a ella, buscar otra y pagarle. Me conviene quedarme en casa y no contratar a ninguna empleada. Yo hablé de esto con ella y me pide que por favor no la deje sin trabajo. Pero no es mi culpa: ¡son los legisladores! Yo, como familia, no puedo asumir esos riesgos, no puedo trasladar los incrementos de mis costos a ningún lado, porque mis ingresos no aumentan", se lamenta.La semana que pasó obtuvo media sanción un proyecto que otorga a las trabajadoras domésticas los mismos derechos que tienen quienes trabajan en relación de dependencia, en blanco. Podrán cobrar asignaciones familiares (que Anses no les pagaba; ahora sí) y tendrán 90 días (a cargo completamente de Anses) cuando esperen un bebé. Pero podrán solicitar 90 días anuales de licencia por enfermedad (propia o de un familiar) si tienen menos de cinco años de antigüedad y 180 días si tienen más, pagadas por el empleador, que a su vez deberá pagar un reemplazo. Hoy, la ley permite 30 días y, si son más, es razón para disolver el vínculo. ¿Cuánto tiempo puede un hogar pagar dos salarios? Informales. La indemnización por despido sube 50 por ciento (pasa de medio salario anual a uno y a dos en caso de no estar registrada), habrá que contratar un seguro por accidentes y en todos los casos habrá que registrar al trabajador, aun cuando trabaje tres horas a la semana. ¿Qué hace esta ley por ese ejército de casi un millón de empleadas que aún trabajan en negro? Nada. Olvida el Congreso que, en el grueso de los casos, el empleador es una madre o un padre de sectores medios que depende de esa ayuda en casa para poder salir a pelearla afuera.Era hora de que Anses incluyera al servicio doméstico en su cobertura. Hace tres años que transfiere recursos al Estado para cubrir los déficits de éste, y estas trabajadoras eran las grandes olvidadas. Pero endurecer y encarecer aun más la contratación del personal de casas de familia sólo ampliará el pelotón de trabajadoras informales.