La copa de cristal
Hasta el más simple de los mensajes de texto debe funcionar como un panel traslúcido a través del cual se ve una historia, una noticia o tal vez un pedido.
"Imagina que tienes delante de ti una garrafa de vino. Puedes elegir la cosecha que mejor prefieras para esta demostración imaginaria, así su reflejo carmesí será más profundo. También tienes dos copas. Una es de oro macizo ricamente adornada y la otra de cristal fino y transparente, como una pompa de jabón. A continuación, vierte el vino en una de ellas y pruébalo; según elijas una u otra yo sabré si eres un buen degustador de vinos o no". Con estas palabras Beatrice Warde empieza su texto The cristal golbet . La autora traza una analogía entre las copas y las tipografías elegidas para diseñar un escrito. Del mismo modo, yo me permito tomar prestadas estas palabras para referirme al pulido de los textos. Al momento de redactar, quien está frente a la hoja en blanco se propone como objetivo que el mensaje llegue al lector sin interferencias. Quien lee no debe toparse con letras, palabras, gramática –por más que el ejercicio de leer también implique incorporar estos conocimientos–; debe acercarse a un contenido. Un libro, un diario, una revista, un tuit o hasta el más simple de los mensajes de texto debe funcionar como un panel traslúcido a través del cual se ve una historia, una noticia, un hallazgo académico, o tal vez un pedido. A lo largo del tiempo, se fueron estableciendo convenciones de lectura. El lingüista Ferdinand de Saussure decía que la escritura tenía como objetivo reproducir el habla; entonces, así como en la comunicación oral existen la proxémica (el empleo y a la percepción que el ser humano hace de su espacio físico) y los aportes del contexto que nos ayudan a comprender el mensaje, en la comunicación escrita hay elementos gráficos que nos permiten acceder a un entendimiento más acabado de lo que se quiere expresar. Estos elementos gráficos reciben el nombre de paratextos.Los elementos paratextuales tienen la misión especial de compensar la ausencia de contexto compartido entre quien escribe y quien lee. Los signos de puntuación son fundamentales en esta empresa. Es un código compartido que nos posibilita organizar y jerarquizar ideas. Asimismo, las mayúsculas, acentos, negritas, comillas, cursivas o itálicas, emoticones, gráficos, ilustraciones son elementos que completan el sentido de lo escrito y que tienen una función especial y comprendida por todos. Un punto clave es usar estos elementos paratextuales en su justa medida, no abusar de ellos, convertirlos en copas de cristal que nos permitan llegar al mensaje. En palabras de Warde: "Así, si no entiendes nada de vinos, te sentirás tentado a beber en una copa que ha costado una gran cantidad de dinero y si, por el contrario, eres un buen aficionado a las vendimias excelentes elegirás la copa de cristal ya que toda ella ha sido creada con la finalidad de revelar, en vez de ocultar, las cosas bellas que puede contener".

