La clase media se queda sin motor
En 2001, un departamentito de un dormitorio en Nueva Córdoba, razonable como para empezar, costaba 32 mil dólares. Laura González
En 2001, un departamentito de un dormitorio en Nueva Córdoba, razonable como para empezar, costaba 32 mil dólares.
En ese entonces, el salario promedio en bruto de la economía, según datos del Ministerio de Economía de la Nación para Córdoba, era de 686 pesos dólares. O sea que se necesitaban tres años y ocho meses para llegar a esa vivienda.
Hoy, el mismo inmueble cuesta 65 mil dólares y el salario promedio, en dólares, es de... 691. Para comprar la misma unidad hacen falta siete años y ocho meses.
El metro cuadrado de construcción costaba en Córdoba, en 2001, 368,7 pesos. Hoy, el metro cuadrado cuesta 2.077,89 pesos, 463 por ciento más que en 2001. En dólares, la variación es del 41 por ciento, frente a un escenario de salarios planchados.
La falta de acceso a la vivienda es una de las principales razones del deterioro profundo de la clase media. Es que, con sus errores y falencias, el Estado sólo ha dado alguna respuesta a los sectores más vulnerables: 40 barrios sociales en toda la provincia, por caso, con más de 10.100 viviendas sociales. El crédito ha sido escaso y caro. Hoy, para comprar una casa de dos dormitorios se requieren ingresos superiores a los 9.000 pesos.
Lo grave es que el círculo se retroalimenta. La legítima aspiración de un futuro mejor ha sido siempre motor de los sectores medios. Bonanza que soñaron padres para sus hijos y sus nietos. Hoy, están los tres viviendo bajo el mismo techo en muchos hogares cordobeses. Y no por elección, sino porque no queda otra.

