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La ciudad de pocas luces

A veces olvidamos la vital importancia de la electricidad y que su presencia o ausencia puede ser el límite entre el desarrollo y el atraso.

29 de diciembre de 2013 a las 01:33 p. m.
La ciudad de  pocas luces

Armas de guerra. En los primeros meses de 2011, los ciudadanos sufrieron sistemáticos cortes de agua y luz. La compañía eléctrica negaba entonces cualquier responsabilidad. A eso se sumó la interrupción de los servicios médicos. "El gobierno está obligado a garantizar el acceso continuo al agua y garantizar que el derecho a la salud adecuada no se vea amenazado por los cortes de electricidad", comunicaba Amnistía Internacional.No sucedió en Córdoba ni en ninguna otra ciudad argentina.Fue en Costa de Marfil, donde bandos leales a Laurent Gbagbo utilizaban la interrupción del suministro como arma contra Alassane Ouattara, en medio de una disputa por la presidencia del país.En ese Estado africano, la esperanza de vida es de 50 años y la mitad de la población es analfabeta. Se calcula que siete por ciento de la gente está infectada con el virus del sida. Tres minutos. Según las autoridades, la escasez de lluvias y el derroche de los ciudadanos fueron la causa principal de la crisis energética y de la falta de agua. Para los opositores, tuvo que ver con la mala gestión de los recursos hídricos y la falta de inversiones en el sector eléctrico.Los racionamientos de agua llegaron a durar 48 horas por semana. El presidente dijo que a él le bastaban tres minutos para ducharse y aconsejó no abusar de las decoraciones navideñas con luces. Se anticiparon los horarios del fútbol para utilizar la luz del Sol. Hubo varios apagones generalizados.Sucedió en Venezuela, en especial entre 2009 y 2011, aunque los problemas continúan. Violencia familiar. Durante la década pasada, los constantes cortes de energía empeoraron aun más las precarias condiciones de vida en el suburbio de tres millones de habitantes. Pero los apagones por fallas en el servicio tuvieron un efecto colateral impensado: el aumento de la violencia doméstica, ya que muchos hombres se ponían furiosos cuando la energía se cortaba justo antes de la cena, después de extenuantes jornadas de trabajo. Ocurrió en Soweto, el suburbio de Johannesburgo (Sudáfrica) en el que había nacido Nelson Mandela. A pedalear. En países de África e India, son millones las personas que carecen de energía eléctrica o que sufren apagones frecuentes por la deficiente infraestructura. En ese marco, el Banco Mundial financió en 2008 un proyecto de generación de electricidad muy sencillo: sólo hay que pedalear.Es el Nuru Power Cycle, un artefacto más pequeño que una bici que produce electricidad en cualquier lado, y baratísima. Permite, con 20 minutos de ejercicio, en cualquier lado, a cualquier persona que pueda mover sus piernas, recargar cinco luces LED a la vez, que duran hasta 10 días.Ya hay miles de ruandeses que lo utilizan para iluminar sus chozas. Desarrollo. De tanto convivir con ella, a veces olvidamos la vital importancia de la electricidad y que su presencia o ausencia puede ser el límite entre la riqueza y la miseria, entre el desarrollo o el atraso. Habrá que ponerse a pedalear.