Hipódromo Córdoba. Jockey Club: trabajadores del turf resisten a la suspensión de las carreras
El cese de las competencias repercute en las tareas y el salario de los empleados. Las historias detrás de un conflicto sin resolución hasta el momento.
Los trabajadores del turf del Jockey Club enfrentan un futuro incierto. La decisión de las autoridades del club de suspender temporalmente las carreras ha afectado las actividades que se realizan dentro del recinto y por consiguiente el sustento económico de decenas de familias.
"Se siente una pena tremenda ver el hipódromo cerrado. Nosotros vivimos de las carreras. Trabajamos de lunes a lunes con los caballos", sostuvo el entrenador equino, Sergio Quintana en diálogo con La Voz.

Quintana, referente de toda una familia que trabaja en el club, se animó a hablar con este diario para contar cómo viven estas horas críticas.
En el grupo de trabajadores también está Guillermo Torres, quien se desempeña como vareador y jockey hace 20 años. "Es mi única fuente de trabajo y lo único que se hacer", dijo. Al igual que sus compañeros vive con mucha pasión su profesión, en su caso, correr y estar con los animales.
"Es desesperante. La familia apoya pero el que lleva la comida a la mesa soy yo", explicó.
Todos los días debe viajar 20 kilómetros, a veces en colectivo, otras veces en auto.
La posibilidad de "quedar en la calle" es una constante en sus pensamientos ante la falta de resolución. En esa línea Gustavo Ramos, con 45 años, se siente grande y con grandes dificultades para conseguir otro empleo si se cierra definitivamente.
"Creo que necesitamos un diálogo sincero con las autoridades del club. Que puedan venir y alcanzar un acuerdo", sostuvo.

La veterinaria Noel Lope Esquivel acordó con que es una situación muy triste, más allá de las fuentes de trabajo.
"En una gran decisión el Jockey Club firmó convenios con universidades para que estudiantes realicen sus pasantías aquí. Sin embargo privar al semillero de nuevos profesionales de observar el comportamiento de un caballo deportivo en las carreras implicaría no poder acceder a un aprendizaje vital", explicó.

Y agregó que al igual que el cuidado y entrenamiento de los caballos, en la medicina del equino también conviven distintas disciplinas y estudios.
"Si solo queda en una pista de entrenamiento y debe competir en otra ciudad, lo más factible es que el propietario del caballo se lo lleve a otro lado", advirtió
Agustín Álvarez Luque, quien tiene un par de caballos en el club, mostró su disconformidad con el presente del turf. "El problema tiene una solución más rápida y fácil de lo que ellos dicen", en contraposición al argumento del club de una crisis económica.
"Tenemos varias propuestas que hemos intentado acercarle a las autoridades pero no son recibidas", concluyó.

El anuncio
El presidente del Jockey, Ezequiel Mallía, explicó un día antes que se está evaluando la situación, pero confirmó que desde diciembre no hay más carreras.
"Lo que evaluamos es la suspensión de las carreras y de las apuestas. En el hipódromo se sigue vareando a los caballos y están entrenando", aseguró.
En 2025 los caballos generaron una pérdida operativa de 382 millones de pesos, según Mallía.
A su vez, por levantar apuestas, toda la actividad del club queda gravada por el Impuesto a las Ganancias, que en 2025 representó 102 millones de pesos. Y a esto hay que agregarle un eventual pago de Ingresos Brutos, que está judicializado por el club, por 93 millones de pesos. "No podemos seguir con una pérdida de más de 500 millones de pesos en esta actividad", resumió el dirigente del club.
Ezequiel Mallía negó que exista un proyecto inmobiliario en el lugar. "El master plan desarrollado con un concurso en el Colegio de Arquitectos prevé una utilización del óvalo para otras actividades deportivas, que demandan más espacio, ningún loteo para viviendas", dijo a La Voz.



