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Internet, de la necesidad a la adicción

La dependencia afecta con particular énfasis a los más jóvenes. Cuáles son los síntomas y cuáles los consejos para padres y chicos.

21 de diciembre de 2014 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Internet, de la necesidad a la adicción

No hace mucho, eran otros los tiempos, era otra la historia. Eran épocas en las que la conexión permanente a Internet no era una necesidad, un imperativo que nos lleva muchas veces a olvidarnos de lo que ocurre a nuestro alrededor.

Vamos al grano y distingamos la necesidad de la adicción.

Del lado de la necesidad, hay opiniones divergentes: unos que sostienen que se genera una dependencia excesiva del trabajo y que, por ende, se pierde tiempo de ocio. Otros, todo lo contrario: se puede contribuir con el trabajo sin perder descanso (pero estos son los menos).

La adicción va mucho más allá y ya se está estudiando como un tema de salud pública.

Los expertos consideran que el problema es más profundo cuanto más joven es la persona.

Es decir, como niños y jóvenes no regulan sus emociones, corren el riesgo de no prestar atención al entorno, dispersarse e, incluso, sufrir si deben dejar el móvil por alguna razón.

El psicólogo Juan Carlos Mansilla, un reconocido especialista cordobés, ofrece precisiones: “Las edades varían. Adolescentes y jóvenes entre 12 y 25 años manifiestan de manera preferente un tipo de dependencia en juegos en red. Jóvenes y adultos, sobre todo en pornografía y juegos de azar. También se describe a las adicciones a las compras vía Web como otra disfunción de la conducta, entre adultos sobre todo”.

Qué observar ¿Hay síntomas? Mansilla (@juanenlinea, en Twitter) explica que los indicadores de que se está generando una conducta dependiente de Internet son similares a los de cualquier conducta adictiva: Ansiedad si no se está conectado. Abandono de tareas cotidianas. Abandono o debilitamiento de relaciones interpersonales con seres queridos. Sensación de placer o satisfacción cuando se navega en los contenidos deseados. Depresión si no se puede conectar. Imposibilidad de poder planificar cuándo desconectarse. Qué hacer Van, por último, recomendaciones a dos puntas. Para padres, respecto de los niños: Demorar lo más que se pueda el ingreso de los hijos a redes sociales (Facebook, Twitter). No comprar el servicio de Internet en la telefonía de los niños. Tener un protector de contenidos para adultos. No dejar que los niños tengan computadora en su habitación, sino en un lugar donde pueda ser visible para los padres. Conversar con ellos de los riesgos de Internet. Conocer los contactos que tienen. Y para adolescentes y jóvenes: No privilegiar Internet a relaciones interpersonales. Evitar jugar a diario en red y limitar el tiempo de participación. No entregar datos personales. Evitar juegos de azar y contenidos de adultos. Nada de esto ocurría en aquel pasado más bien reciente. La pregunta es cómo lograr tiempo para recordar aquellos días felices sin tanta pantalla que nos mantiene a todos, grandes y chicos, metidos en un universo virtual y adictivo.

En Twitter, se puede participar con el hashtag #tiemposmodernos