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Inseguros e informales

De qué sirve el dinero, se preguntará uno, si hay que gastarlo en seguridad interna y externa. Se pregunta y se resigna. La informalidad excede por lejos la venta ambulante.

17 de agosto de 2013 a las 03:10 p. m.
Inseguros e informales

Dime cuántos anuncios ponen, y te diré dónde vives", podría ser la premisa para una encuesta al voleo. Si usted anda por barrio Altamira o por Mariano Fragueiro, notará que los postes están como Epec o la Municipalidad los trajo al mundo. Pegaditos. En cambio, en Nueva Córdoba y en las inmediaciones de la Ciudad Universitaria, hay una superposición abrumadora de pegatinas.La variedad es increíble, aunque ya no se ven ofertas de sexo a domicilio, destinadas al mercado masculino. No es que una se meta en lo que no le importa. Simplemente, tiene ojos en la cara.Al menos, el oficio más viejo del mundo, histórico adalid de la informalidad, hoy se abstiene de anunciarse. Algo es algo. Y ese algo se consiguió desde la prensa y las organizaciones sociales (fin de espacio publicitario). Riesgo compartido. La oferta informal difiere según los barrios. Salvo el ilimitado rubro perros, desde luego. Dueños ofrecen recompensas para recuperar mascotas extraviadas y están apareciendo carteles de perros encontrados, quizá en pos de una gratificación para quien se tomó el trabajo de fotografiarlos, fotocopiarlos y embadurnar columnas de teléfono o alumbrado. Por donde yo vivo, no se salva ni el asta de la Bandera del destacamento. Hasta allí se promocionan habitaciones amuebladas, lotes en venta, profesores particulares, electrificación perimetral, cursos de celaduría o grafología, liquidación de obras sociales, comidas caseras, enfermería, bailes caribeños y un amplio surtido de yoga chino.En el Centro, los restos de piolines colgados en las paradas son mudos testigos de años de informalidad y suciedad. ¿Cuáles serán los controles bromatológicos o comerciales de estas actividades? Probablemente ninguno. En todo caso, el riesgo es compartido. Mala señal. No hace falta leer encuestas para percibir que la inseguridad y la precariedad laboral van en aumento. En la actualidad, los cuidadores y empleadas domésticas exigen que no haya cámaras dentro de la casa. Pero el que está todo el día afuera no tiene cómo controlar si sus niños o ancianos son bien atendidos. De qué sirve el dinero, se pregunta uno, si hay que gastarlo en vigilancia interna y externa. Se pregunta y se resigna. La informalidad excede la venta ambulante.Según la última Encuesta de la Deuda Social, "los trabajadores en situación irregular representan el 49,4 por ciento de la población económicamente activa (PEA)". Equivale a una de cada dos personas en condiciones de trabajar. Aunque afecta mucho más a los que tienen secundario incompleto (67 por ciento), no todo pasa por la educación. Hay "una cultura derivada de la evasión de contribuciones e impuestos".Cuántos países árabes han intentado (inútilmente) que sus sociedades se "occidentalicen". Es decir, que alquilen locales, conecten luz y agua, paguen un tributo. Pero el mundo se está "arabizando" a pasos agigantados, dicho sin ánimo peyorativo. Qué gran revolución sería la que se anime a enfrentar la realidad del trabajo en el siglo 21 y deje de soñar con el pasado.