Fuego. Incendios en Córdoba: en el primer semestre de 2026 se quemó menos que en los 5 años anteriores
Entre enero y junio se hicieron humo 2.368 hectáreas. Fue un semestre más húmedo de lo habitual. La época de mayor riesgo, cada año, va de julio a octubre. Cuál es el pronóstico del clima en relación con riesgos de incendios para lo que queda del año.
En el primer semestre de 2026 hubo 165 incendios forestales y rurales sobre todo el territorio de la provincia de Córdoba, que quemaron 2.368 hectáreas.
Eso representa un promedio de casi siete focos por semana, con unas 100 hectáreas bajo fuego por semana, entre enero y junio.
Por condiciones climáticas y de vegetación, el primer semestre es siempre el de menos afectación de fuego en Córdoba. Los riesgos comienzan a acentuarse desde julio y hasta octubre, con picos en los meses de agosto y septiembre.
De hecho, en julio ya hubo más focos que en los meses anteriores.
Las 2.368 hectáreas quemadas en los primeros seis meses de 2026 representan la menor cifra de los últimos cinco años. Para comparar: en el mismo período de 2025 se hicieron humo 2.737 hectáreas, en el año 2024 habían sido 2.479, en 2023 resultaron afectadas 3.008 hectáreas y en 2022 se contaron 3.790.
Los números de los primeros semestres, aunque con matices, mantienen cierta regularidad. Este 2026 viene siendo más húmedo de lo habitual.

El salto se da en cada segundo semestre, cuando varían las condiciones de clima. En invierno las heladas resecan la vegetación y las lluvias son mucho más escasas, mientras que en primavera las precipitaciones en Córdoba no suelen ser importantes pero se agregan ya mayores temperaturas y vientos más intensos.
Para comparar la diferencia entre primeros y segundos semestres alcanzan algunas cifras: en 2022 se acumularon 82 mil hectáreas bajo fuego en todo el año (y sólo 3.790 en los primeros seis meses); en 2023 fueron 41 mil anuales y 3.000 en el semestre inicial, y en 2024 se agigantó la diferencia entre la enorme cifra anual de 103 mil hectáreas frente a las casi 2.500 del primer semestre. En 2025, en tanto, hubo 21 mil en el total anual, con unas 2.700 en la primera mitad.
El año 2025 había representado un alivio para Córdoba en superficie quemada, luego de cinco años anteriores con muy alta afectación.

Los relevamientos
Los datos del mapa de áreas afectadas por incendios son de los relevamientos que realiza una mesa provincial, creada a tal fin hace cinco años, que coordina la Dirección de Gestión de Riesgos de la Provincia, y en el que participan organismos como la Conae (Comisión Nacional de Actividades Espaciales), la Dirección de Manejo del Fuego, el Observatorio Hidrometeorológico de Córdoba, las dos federaciones de cuarteles de bomberos voluntarios, y el Idecor (Instituto de Datos Espaciales de Córdoba), entre otros.
El monitoreo se basa, sobre todo, en imágenes satelitales.

El último informe, para el trimestre abril, mayo y junio, registró 92 incendios forestales y rurales, que afectaron una superficie total de 1.246 hectáreas en ese período. En esos tres meses, el departamento Marcos Juárez fue el que concentró la mayor superficie quemada, con 470 hectáreas, seguido por General Roca, con 150.
El monitoreo clasifica dos tipos de incendios: rurales y forestales, con características específicas. En el último trimestre, por ejemplo, se reportaron 16 incendios forestales (en 254 hectáreas), y 76 rurales (sobre 992 hectáreas). Habitualmente, en los segundos semestres crece la afectación sobre áreas más forestales y serranas, por sobre las superficies cultivables.
Monitorear el clima, clave
El Observatorio Hidrometeorológico de Córdoba (OHMC) hace un seguimiento de las condiciones y pronósticos climáticos, de utilidad para prevenir incendios.
“Realizamos un monitoreo diario de las condiciones meteorológicas. Junto con la utilización de un modelo de pronóstico de alta resolución denominado WRF, nos permite generar informes y alertas para diferentes entes de la provincia”, apunta Edgardo Pierobon, meteorólogo de ese organismo, para el informe del Idecor.

El criterio se apoya en el FWI (Índice Meteorológico de Peligro de Incendios, por sus siglas en inglés), un indicador utilizado en numerosos países para evaluar el peligro de incendios, a través de un mapa de actualización diaria.
“El monitoreo se realiza mediante estaciones meteorológicas y se complementa con datos de radares y satélites”, precisa Pierobon.
El clima del último trimestre
El comportamiento del tiempo del último trimestre (abril a junio) fue dispar. En temperaturas estuvo dentro de cierta normalidad promedio pero respecto de precipitaciones abril y junio registraron un marcado superávit, mientras que mayo mostró un leve déficit respecto de las medias históricas en la provincia.
Abril fue un mes llamativamente húmedo, con áreas del centro y este provincial que superaron 200 mm mensuales, mientras que en las Sierras Grandes se registraron acumulados extraordinarios superiores a 350 mm. Muchos de estos valores establecieron nuevos récords para ese mes.
Mayo se ubicó en cierta normalidad en lluvias. Y junio volvió a mostrar niveles de humedad superiores a los habituales.

Lo que sigue en clima
El pronóstico climático para los próximos meses (agosto-septiembre-octubre) es clave para la gestión de los incendios forestales, en sus meses de mayor riesgo.
“Actualmente, el fenómeno de El Niño está presente y fortaleciéndose en el Pacífico ecuatorial. Los modelos de predicción y ensambles globales prevén que alcance su pico entre noviembre y diciembre de este año, llegando a una intensidad de muy fuerte, según la ponderación determinada por la National Oceanic and Atmospheric Administration”, señala el último informe del Idecor. .
También aclara: “Los efectos que este fenómeno produce en nuestra provincia pueden ser muy variables. Para poder determinar su posible impacto sobre Córdoba, juegan un papel fundamental otros patrones u oscilaciones, tanto a nivel regional como global”.
La tendencia para los próximos meses, según el informe, marca para agosto temperaturas levemente superiores a los valores medios y precipitaciones dentro de rangos habituales (el centro y el este provincial podrían presentar valores por encima de lo normal), para septiembre se esperan temperaturas superiores a la media en toda la provincia y precipitaciones levemente por encima de los valores medios, y para octubre se apunta que aún rige cierta incertidumbre entre los distintos modelos pero con mayor probabilidad de precipitaciones superiores a lo normal y temperaturas dentro de los valores típicos.
Más y menos
El clima más húmedo de lo habitual de 2026 parece un punto a favor para reducir riesgos de grandes incendios.
Pero esa condición, a la vez, genera mayor carga de masa combustible (vegetación), que ante casos de fuegos puede acrecentarlos.





