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"Huellas de Vida", enseñanzas del día después

Jóvenes que sufrieron graves secuelas tras un siniestro vial decidieron reunirse para poder afrontar el dolor y la recuperación compartiendo vivencias comunes y, al mismo tiempo, intentar concientizar a sus pares a partir de la experiencia de cada uno de ellos.

02 de enero de 2013 a las 01:28 p. m.
"Huellas de Vida", enseñanzas del día después

"No aparecemos en las estadísticas, las secuelas, las discapacidades, todo lo que sufre uno y la familia, los proyectos que se truncan, todo esto no lo ve la sociedad" (ver además Buscando las causas de tanto dolor: 495 muertos en 2012).

María Noel tenía 22 años el 29 de agosto de 2006, cuando su vida cambió para siempre. Fue atropellada por el ómnibus interno 237 de la línea R6, de la empresa Tamse, el mismo del que acababa de descender. Le amputaron una de sus piernas y tuvo una largo camino de recuperación.

Hoy, cinco años y medio después, es una de las impulsoras de "Huellas de Vida", un grupo de jóvenes con secuelas por diferentes siniestros viales. Aunque, aclara ella, está abierto a todos los que quieran participar, ya que la lucha por la concientización vial debe ser un anhelo de todos, más allá de haber sufrido o no un choque de tránsito grave.

"Huella de Vida" es un dique de contención, un espacio construido a partir de una carencia en común. "Empezó funcionando como un grupo de duelo, donde tenemos dolores comunes". ● Descargá el suplemento especial en PDFPenares físicos y de alma. "A la noche, antes de dormir, nos queremos comer un puré de ansiolíticos", resume Pablo, un ingeniero en Sistemas que es uno de los motores del grupo. Él no sufrió heridas en ningún impacto vial, sino que desde chico sufre de artritis reumatoide juvenil, una degeneración de los glóbulos blancos que termina provocando artritis desde muy chico. Para él, vivir en una silla de ruedas no es ningún impedimento, aunque recalca que las condiciones de accesibilidad en la ciudad de Córdoba casi no existen.

En cadena. El grupo, próximo a obtener la personería jurídica que lo llevará a ser una asociación civil, es el resultado de una cadena de buenas intenciones. Cuando María Noel quedó aprisionada debajo del ómnibus, el siniestro vial tuvo una gran difusión mediática.

En su casa, Carina lo conoció a través de la pantalla del televisor. Ella había estado internada en el Hospital de Urgencias en 2005, luego de que un auto en contramano embistiera la moto en la que ella iba con una amigo. Su pierna derecha se partió en tres partes y los médicos evaluaron amputarla. Por fortuna, lograron salvarla y luego de dos meses y medio abandonó el principal centro de emergencias de la provincia. No así a la lesión. Tuvo un año y medio de rehabilitación.

Mientras estuvo en una cama del Urgencias, se hizo amiga de Nadia, su compañera de habitación que había llegado al hospital por una infección en la pierna izquierda, secuela de una choque que había sufrido seis años antes. Al ver la noticia de María Noel, Carina llamó a Nadia y le propuso ir a visitarla, pese a que no la conocían.

Eran los primeros días de septiembre cuando ambas se acercaron hacia la pieza en la que estaba la joven, recién amputada y con respirador artificial. No los quiso recibir. No saben por qué, pero insistieron y regresaron días después. Se vieron, hablaron un rato y le dejaron el mensaje: "No vamos a curarte el dolor, pero si trataremos de acompañarte para que te duela menos".

Cariño especial. María Noel, como Carina, continuó yendo al Urgencias de manera periódica pese a que a la rehabilitación ya la estaba empezando en otra parte. Es que, subrayan los integrantes de "Huellas de Vida", está compuesto por un grupo humano único, que pese a trabajar con urgencias de todo tipo, siempre tiene un momento para aliviar al paciente. "Te terminás encariñando con los médicos, los enfermeros, los guardias, con todos, uno y la familia de uno también", resume María Noel.

Fue así que conociendo otras historias con los mismos pesares, se le ocurrió proponer una reunión con aquellos jóvenes como ella que hubieran sufrido graves secuelas por un siniestro vial. En 2008 se hizo la primera juntada informal en su casa, pero recién en 2010 empezaron a verse con más periodicidad, con una meta más clara y, sobre todo, con los dolores del alma más aliviados.

El grupo creció rápido. Pablo llegó luego de que su padre fuera hacia el negocio de la familia de Carina a adaptar un utilitario para él. Charlando, se enteró de "Huellas de Vida" y no cree abandonarlo más.

Hoy, dan charlas en escuelas, donde otros chicos, adolescentes, los escuchan con demasiada atención. "Sabemos de lo que se trata, por eso ellos nos escuchan", interviene Vanina. El 24 de junio de 2011, ella salía de trabajar cuando un auto descontrolado, manejado por un chico de 17 años, la atropelló en un cantero de calle Elías Yofre, en barrio Jardín. "Me destrozó la rodilla izquierda, volé hasta el parabrisas y caí en el asfalto; también me quedré en dos el omóplato y tuve luxación de húmero", recuerda. La rehabilitación más dura le demandó un año.

Vanina, como todos los que han sufrido un grave siniestro vial, siempre tienen demasiada presente la fecha en que todo cambió. "Los días anteriores te empezás a sentir más o menos y ese día es especial", dice.

"Tenemos dos opciones –cierra María Noel–: preguntarnos por qué nos pasó, que suena a un castigo, o quedarnos con el para qué, que nos enseña que es para poder estar vivos".Propuesta. "Huellas de Vida" se autodefine como un grupo de prevención de siniestros viales y de apoyo a familiares y víctimas de choques de tránsito. Contacto. Para integrar el grupo, ayudarlo o buscarlo para que se acerque "Huellas de Vida" a alguna institución, se puede escribir al correo electrónico [email protected].

Blog. La página en Internet del grupo es www.huellasdevidacordoba.com.ar.

Participación. "Huellas de Vida" participa de manera activa en las marchas por concientización vial que un grupo de familiares de víctimas de tránsito realiza todos los 26 de cada mes en el Centro de la ciudad de Córdoba.También propone actividades especiales para conmemorar el Día Mundial de las Víctimas de Tránsito. Para todo ello, dicen sus integrantes, es valiosa cualquier colaboración de particulares o empresas que puedan acercarse al grupo.