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Los "hobbies" y el matrimonio

Tendría que existir una norma que obligue a la institución matrimonial a respetar el “equipaje” que cada parte suma a esa fusión. Juan Carlos Carranza.

09 de mayo de 2011 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Los "hobbies" y el matrimonio

Tendría que existir una norma que obligue a la institución matrimonial a respetar el "equipaje" que cada parte suma a esa fusión. Para ser más claros, cada individuo debería poder conservar los tesoros de su soltería. A esto me refiero: Cacho Yerom, asesor de esta columna, aceptó casarse con dos condiciones. Éstas eran: el café con leche en la cama los sábados y poder seguir a Talleres adonde fuera.Las novias devenidas en esposas no deberían desconocer los hobbies que sus novios/maridos tenían cuando los conocieron: pescar, los asados con amigos, el fútbol de los sábados y los asados de los viernes... con otros amigos.Igual para ellos: si sabías que a tu novia le gustaba la costura, no te quejes si ella (tu esposa) ahora gasta fortunas en máquinas de coser e inunda la casa con telas, vestidos, blusas y pantalones.Lo que es discutible son los nuevos ho-bbies , los que se adquieren después del matrimonio, porque tendríamos un conflicto de intereses.En el sitio "Foro.enfemenino.com", una mujer española nos muestra por qué el matrimonio no viene con garantía extendida: "¿No os pasa? Mi marido va a su gimnasio, a su caza, a su pesca... Y yo le digo: 'Deberías quedarte con nosotras, sobre todo ahora que la niña es tan pequeña y tú trabajas tanto entre semana. Los fines de semana son para la familia. Y él me dice que yo ya le conocí con esos hobbies , que nada ni nadie se los cambiará". Que no se jubilen. Tessa Garcia, en el sitio "La Oriental, apuntes para el ama de casa", plantea en su tesis: "Cómo hacer para que el matrimonio dure", que el marido debe tener un hobby . "Que juegue al ajedrez en el club Aguada o coleccione estampillas y vaya los lunes y jueves a la Asociación Uruguaya de Estampilleros. Que haga un curso vitalicio con 'el Gato' Dumas los miércoles y viernes o que arree ovejas en Cerro Largo. No importa qué. Lo importante es que el hombre tenga una pasión que lo mantenga fuera de casa por varias horas semanales". En esa línea, la escritora charrúa asegura que el marido que se jubila es el equivalente a un tumor que le sale a la mujer en la ingle. "Aburrido, empezará a tomar cerveza en el living , atenderá el teléfono, le preguntará a su mujer "¿adónde vas?" o "¿qué vamos a hacer hoy?", meterá líos con el lavarropas. Es importantísimo evitar que se jubilen y para ello se debe empezar desde temprano: todas las madres deberían adoctrinar a sus pequeños hijos varones en el principio de 'jubilarse jamás'".