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Historias de dos mundos

En la ciudad de Córdoba, hace años que las asociaciones de carreros buscan una alternativa para la tracción a sangre. No parece haber mucho interés en escucharlos.

13 de octubre de 2013 a las 01:25 p. m.
Historias de dos mundos

M undo 1. A Nohra Padilla le gusta decir que vive en la basura desde que nació. Además, es cierto. Hija de reciclador, hermana de 12 recicladores, juntó trastos por los basurales de Bogotá desde que tiene memoria. Lo hacía en el carro tirado por caballos (la "zorra") con el que la familia se procuraba el sustento. Dos décadas después, su rol clave en la recuperación de Bogotá la llevó a ser oradora del Transforming Economic Power, en Turquía; contó su experiencia a mujeres de la India para un proyecto del Banco Mundial, y ganó este año el Premio Goldman, el galardón más importante del mundo para líderes ambientales. Bien de abajo El padre de Nohra murió cuando ella tenía 13 años, y los sacrificios se redoblaron. Le encantaban los libros, estudiaba de noche; de día había que mantener a los más chicos. Llegó a ingresar a la carrera de Ingeniería Forestal en la Universidad Distrital, pero no la pudo sostener: "o comíamos o estudiaba", recuerda. Y hubo que comer. De joven montó una cooperativa, organizó a los recolectores marginalizados de la ciudad y hoy dirige a 18 mil personas que viven de esa actividad en la capital colombiana.Tanto hizo Nohra para que el reciclaje se anclara en el hábito bogotano, que hace dos años logró que la Corte Constitucional rechazara la millonaria licitación de la recolección de basura porque no tenía en cuenta adecuados parámetros de reciclaje.Es más: el alcalde propuso entregarle la recolección de todos los residuos de la ciudad a la Asociación de Recicladores de Bogotá. Ella contestó que no estaban preparados, a pesar de que ya reciclan 25 por ciento de la basura de la capital colombiana.En esa entidad también hay tres mil carreros, para los cuales Padilla logró que la Corte Constitucional exigiera al municipio sustituirles las carretas por vehículos más apropiados. En mayo pasado les entregaron las primeras camionetas.Es acá nomás, en Latinoamérica, en el país que aún no supera a Argentina en producto interno bruto. Mundo 2. Esta es la historia de Claudio Alberto Herrera, un carrero cordobés, en Río Cuarto, que está a punto de ir a juicio por presunto maltrato de la yegua que tira del carro con el cual mantiene a su familia. Un fiscal y un juez señalaron que se trata de un típico caso de "criminalización de la pobreza". El primero había afirmado que, "si bien un fiscal no puede solucionar las situaciones de pobreza, cuando tiene la posibilidad de rebelarse ante la situación, debe pronunciarse a favor del más débil". Y "el más débil es la persona", señalaba.Una cámara revocó el fallo de Primera Instancia, apelado por una fundación protectora de animales, y Herrera podría ser condenado.En la ciudad de Córdoba, hace años que las asociaciones de carreros buscan una alternativa para la tracción a sangre. Pocos los escuchan. Caducas Las sociedades no sólo se construyen con recursos materiales. Los vecinos y las instituciones tienen mucho que ver: se pueden enfrentar los problemas con prejuicios de clase e ideas surgidas en un baby shower , o con soluciones prácticas, plurales e inclusivas. No se necesita demasiado: un poco de astucia y una pizca de solidaridad. Entre dos ciudades latinoamericanas (como Bogotá y Córdoba), con similares niveles de pobreza, pueden mediar años luz de distancia. Todo depende de a quién se escucha, con quién se construye, cuáles son los temas que se elige debatir y cuáles los que nos anclan en peleas prediluvianas.