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"Hay muchos como ‘Pastelito’, pero no los vemos"

Eduardo Suárez es uno de los profesores de Rodrigo, el carrero escolta del Ipem N° 2. Dice que la sociedad cree que los chicos pobres no pueden destacarse.

18 de junio de 2016 a las 12:01 a. m.
"Hay muchos como ‘Pastelito’, pero no los vemos"
EDUARDO SUÁREZ. El profesor de "Pastelito" cree que hay que conocer a los alumnos y a sus familias (Raimundo Viñuelas).

Eduardo Suárez (54) es ingeniero y docente por elección. Da clases de Física, de Matemática y de Construcciones en el Ipem N° 2 República del Uruguay, en Ciudad Parque de Las Rosas, y es uno de los profesores de Rodrigo "Pastelito" Pereira. "La lucha en estos contextos es que no quede ningún chico afuera de la escuela", dice Eduardo, también docente en el Colegio San Jerónimo, en barrio Alberdi."Pastelito" fue noticia hace unos días, cuando La Voz contó la realidad de este chico, escolta de la Bandera, vendedor de pastelitos y carrero los fines de semana."La historia de Rodrigo sorprende porque la gente cree que en estos ámbitos los chicos no pueden. Pero sí pueden. No hay un solo 'Pastelito', hay varios, pero no siempre los vemos", cuenta Suárez. Hace 13 años, Eduardo dio sus primeros pasos como docente cuando aún era gerente de producción de planta de una fábrica de la ciudad de Córdoba.Por un tiempo combinó ambas actividades, hasta que renunció a la empresa y se dedicó de lleno a la educación. La realidad "Cuando llegué a este colegio, pensé que vendría, daría mi clase y me iría a mi casa", cuenta. Pero pronto entendió que era necesario poner cuerpo y alma en estas "ciudades invisibles", en las márgenes de la Capital."En clase de Construcciones, con los otros profes, les pedíamos a los chicos que hicieran el plano de sus casas. Pero no era posible porque son muy precarias o, directamente, no tienen vivienda. Nos dimos cuenta de que estábamos en un lugar distinto al que conocíamos. Les pedimos, entonces, que hicieran la casa que les gustaría tener", relata.Eduardo cree que la mejor manera de trabajar en contextos vulnerables es conocer a los alumnos y a sus familias. Involucrarse. Por eso, cuando un chico se ausenta, los docentes lo van a buscar."Uno a veces se pregunta: '¿por qué este chico no se cambia la ropa, por qué no se baña?'. Tenemos estigmatizada a esta gente y no entendemos", opina.Algunos viven hacinados en casas de plan social; otros montan guardia en "viviendas" de lona, levantadas en terrenos fiscales. Algunos sobreviven en Costa Canal, sin agua potable, luz ni gas."¿Qué les da la escuela? Les da contención y trabajamos para entusiasmarlos para que salgan de la situación que los agobia. Muchas veces, la sociedad los juzga por su pobreza", sostiene.Todos los días, asegura, ve situaciones dramáticas."Tenía un alumno que iba a primer año y que no vi más. Al tiempo lo encuentro en el PIT (Programa de Inclusión y Terminalidad para chicos que desertaron). Me saluda y me cuenta que tiene que trabajar. Su mamá es sordomuda, no puede conseguir trabajo y él es el hijo más grande", recuerda Eduardo, y relata cómo el pibe se las ingenia para cumplir. "El papá sale a trabajar a una obra, lo lleva a las 4 en la moto y lo deja en la feria barrial. Espera hasta las 6 y trabaja hasta las 4 y media. Acomoda cajones hasta las 6 y a las 6.30 llega a la escuela", enumera. "Lo importante es que terminen el secundario, encuentren trabajo y armen una buena familia", manifiesta. Desde abajo Suárez también proviene de una familia pobre. Su papá nació en el campo. "En los años '40, lo separaron de sus hermanos en distintas familias porque no los podían criar. La vida le permitió que saliera de esa miseria, fue albañil y llegó a tener su casa, su familia. Yo trabajé como albañil con él y me recibí de ingeniero. Por eso, cuando veo los chicos de estos barrios, no me sorprende lo que pueden lograr", asegura.En algún punto, refiere Suárez, "Pastelito", sin quererlo, dio una lección de superación: está convencido de que será maestro mayor de obras y sus padres también creen que puede lograrlo."La historia de Rodrigo es un mensaje. Sacar una foto a un chico desnutrido es ver sólo el sufrimiento, pero para seguir viviendo tenemos que ver las cosas positivas. El sufrimiento está, pero creemos que se puede salir. Si no, sería terrible", remarca. –¿Cómo quisiera que lo recuerden sus alumnos? –Como alguien que trata de encarar la docencia de otra forma, que intenta formar buenas personas, más que profesionales.

La historia de Rodrigo, el carrero escolta

Tiene 14 años. Trabaja, estudia y ayuda a su familia.

Rodrigo “Pastelito” Pereira trabaja, estudia y tiene 9 de promedio en el Ipem N° 2 República del Uruguay. Vende pastelitos y acompaña a su mamá a recoger cartones en un carro con caballo, durante los fines de semana. Sueña con ser maestro mayor de obras. Dice que es posible salir de la pobreza.