Hace 100 años: Las máquinas infernales
23 de mayo de 1920.
Ya no hay paciencia que aguante por más tiempo las trágicas deficiencias de lo que debió ser el servicio de tranvías eléctricos.
A los continuos atentados contra las personas que resultan muertas o maltrechas por la falta de competencia del personal que ha impuesto la empresa, suceden los atropellos contra la propiedad privada y en tal forma repiten estos hechos deplorables que ya no hay seguridad ni para transitar a pie, porque a lo mejor que uno va por la acera, viene un coche o máquina infernal y se trepa sobre esta, atrapando al peatón.
Los descarrilamientos que se presentan con una frecuencia aterrorizadora han llegado al extremo de hacer peligrar la tranquilidad del hogar, ya que en más de una ocasión los tranvías han derribado paredes.

