¿Cuánto? El hábito al comer que muchos pasan por alto y puede influir en la digestión, la saciedad y el peso
Especialistas en nutrición recomiendan comer con calma, masticar más cada bocado y dedicar al menos 30 minutos a las comidas para favorecer la digestión y evitar excesos.
La velocidad con la que se come puede ser tan importante como los alimentos que se eligen. Aunque muchas personas almuerzan o cenan en pocos minutos, especialistas en nutrición advierten que comer demasiado rápido puede afectar la digestión, dificultar la sensación de saciedad e incluso favorecer el aumento de peso.
Según explica la endocrinóloga y especialista en Nutrición Marta Motilla, la digestión comienza en la boca y depende, en gran parte, de una buena masticación.
Por eso, recomienda dedicar al menos 30 minutos a cada comida y masticar los alimentos entre 10 y 40 veces por bocado, dependiendo de su consistencia.
Por qué es importante masticar bien
La masticación cumple una doble función.
Por un lado, tritura mecánicamente los alimentos para facilitar el trabajo del estómago. Por otro, permite que la saliva inicie el proceso digestivo gracias a sus enzimas, que comienzan a descomponer algunos nutrientes antes de que lleguen al aparato digestivo.
Además, la producción de saliva estimula las secreciones del estómago y prepara al organismo para procesar los alimentos de manera más eficiente.

Comer rápido puede tener consecuencias
Los especialistas advierten que ingerir los alimentos con apuro suele hacer que las personas traguen más aire, una situación que puede provocar hinchazón abdominal, eructos, gases y digestiones más pesadas.
También aumenta el riesgo de atragantamientos, especialmente en niños, adultos mayores o personas con dificultades para masticar.
Pero uno de los efectos más estudiados tiene que ver con la saciedad.
La relación entre comer despacio y el peso
Diversas investigaciones observaron que quienes comen lentamente suelen consumir menos cantidad de alimentos.
Esto ocurre porque el cerebro necesita varios minutos para recibir las señales hormonales que indican que el organismo ya está satisfecho.
Cuando la comida se termina demasiado rápido, esa señal llega tarde y es más fácil seguir comiendo por encima de las necesidades reales.
Según Motilla, una masticación más consciente ayuda a activar ese mecanismo natural de saciedad y podría colaborar en la prevención del sobrepeso y la obesidad.
También influye el tamaño del bocado

Otro aspecto importante es evitar llevar grandes cantidades de comida a la boca.
Los bocados pequeños permiten triturar mejor los alimentos y facilitan una masticación adecuada.
Cuando el bolo alimenticio llega mejor procesado al estómago, el resto del sistema digestivo necesita realizar menos esfuerzo para completar la digestión.
Un hábito sencillo con beneficios
Los especialistas recomiendan evitar comer frente al televisor, la computadora o el teléfono celular, ya que las distracciones suelen favorecer una alimentación más rápida y automática.
También aconsejan sentarse a la mesa, dedicar tiempo exclusivo a la comida y prestar atención al sabor, la textura y el ritmo de cada bocado.
Aunque la cantidad exacta de masticaciones puede variar según el tipo de alimento, el objetivo principal no es contar cada movimiento, sino evitar comer con apuro.




