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Había que contarlo

Hace dos meses, el domingo 11 de noviembre del año pasado, La Voz del Interior publicó el informe “Un hogar fuera de control”.

11 de enero de 2012 a las 12:01 a. m.
Había que contarlo

Hace dos meses, el domingo 11 de noviembre del año pasado, La Voz del Interior publicó el informe "Un hogar fuera de control", que contó por primera vez la historia de los abusos sexuales en la Casa del Niño del Padre Aguilera. Fue una nota difícil de hacer y de publicar porque involucraba a una institución que, hasta ese momento, se contaba entre las más respetadas de la provincia, y porque estaban involucrados niños que habían sido víctimas de delitos de instancia privada, a los que había que proteger. La resolución que ha tenido el caso hasta el momento demuestra que era necesario contar la historia. En este lapso tan breve, las autoridades tomaron decisiones que habían esquivado durante años, porque la falta de controles en el hogar era un tema conocido.La publicación posibilitó que otros niños abusados se atrevieran a lanzar un pedido desesperado de ayuda luego de contar lo que les estaba ocurriendo. Posibilitó que nuevos padres se acercaran al Poder Judicial a denunciar irregularidades y consiguieran, por primera vez, la atención de un magistrado. La nota obligó al Estado provincial a acelerar los tiempos y a planificar la evacuación de todos los niños bajo su responsabilidad.La publicación también permitió conocer aspectos insólitos, como los obstáculos que ponían las autoridades de la Casa del Niño para que los chicos se revincularan con sus padres biológicos. Permitió conocer la falta de preparación profesional que tenían las cuidadoras a cargo de los chicos. Permitió ver cómo una institución que construyó su prestigio alrededor de la figura del sacerdote Héctor Aguilera, carecía de profesionales capacitados, pese a recibir millones de pesos del Estado cada año, y ser beneficiaria de rifas, peñas y jugosas donaciones.Queda todavía por conocer cuál será el destino de los chicos con situaciones que no les permiten el regreso a su grupo familiar. Queda por saber qué controles jurídicos aplicará el Estado a la asociación civil que dirige el hogar. Queda por conocer la resolución de las causas judiciales contra los responsables de los abusos. Queda por conocer qué explicaciones tienen los jueces de Menores que por décadas enviaron niños a un lugar en donde se los maltrataba físicamente y a muchos se los violaba, desde hacía años, sin que alguien encendiera las luces de alerta.