Ciudad de Córdoba. Un grupo de jóvenes convirtió la plaza San Martín en una barbería solidaria
Cada jueves, desde el mediodía, los barberos ofrecen cortes de pelo gratuitos en el Centro de la ciudad. La iniciativa, que comenzó sin mucha planificación, ya reúne a 15 voluntarios.
Una tarde de 2025, Lautaro Loyola, de 21 años, conoció a un hombre en situación de calle en su barrio, Los Boulevares, y tras charlar un rato con él, le ofreció un corte de cabello y una muda de ropa, todo gratis.
Tiempo después, en un caluroso mediodía del 28 febrero, y casi sin planificación, decidió plantarse con una mesita plegable y sus herramientas de la barbería en plaza San Martín para ver qué pasaba. “Yo venía al Centro a comprar y veía a la gente en la calle que estaba muy desprotegida”, recuerda hoy.

Poco a poco, cada vez más personas comenzaron a acercarse hasta la plaza para conocer la iniciativa solidaria. Así, el primer día de “De corazón siempre” (como la bautizarían tiempo después) reunió a medio centenar de personas que querían cortarse el pelo.
Si las expectativas eran bajas, fueron ampliamente superadas tras esa primera prueba. “Ese día vine yo con un amigo, nada más. Me acuerdo que llovía, pero seguimos cortando hasta la tarde. Después subí un videito a Instagram y tuvo mucha repercusión”, explica Lautaro.

El ritual de cortar el pelo en el Centro empezó a volverse más planificado: ya no era sólo Lautaro, sino que otros barberos de la ciudad se comunicaron y quisieron colaborar. Sin conocerse, armaron un grupo de 15 jóvenes que se turnan para acudir cada jueves a partir de las 13 a realizar cortes. “Tenemos un grupo de WhatsApp y ahí nos organizamos”, cuenta el joven.
Respecto a las herramientas, quienes tienen su propio negocio llevan todos los elementos necesarios: tijeras, peines, rociadores, máquinas de varios tipos y capas. Además, cuentan con dos mesitas plegables y también bancos.
“Yo sé lo que es no tener, así que me pone contento poder ayudar”, reflexiona Lautaro. Mientras tanto, otros cuatro compañeros hacen su trabajo. Uno le corta el pelo a un niño; otro la barba a un hombre que sonríe y comenta muy suelto: “¡No me pueden cambiar la cara, pero por lo menos sí el look!”. Todos se ríen.

En la plaza, los transeúntes circulan, algunos se quedan mirando mientras otros preguntan de qué se trata lo que allí sucede.
Lautaro piensa que los pequeños gestos pueden cambiar la realidad de alguien que lo precisa. Por eso, además del servicio de peluquería gratuito, aprovecha sus redes sociales para recolectar donaciones de ropa, frazadas y alimentos no perecederos, que invita a acercar directamente a ese sitio.
Así se sostiene esta iniciativa que se mantiene firme desde hace ya tres meses. “Creo que hacemos muy felices a quienes vienen. Es más, ellos te lo dicen. Quizás para nosotros es algo chiquito y para ellos es muy importante”, asegura.

Cristian, de 24 años, es uno de los barberos que se suman a la movida. Él tiene su barbería, pero se enteró vía Instagram de lo que “Lauti” estaba haciendo. “No nos conocíamos, pero vi que se había armado tremenda movida y pensé que seguramente necesitaba refuerzos. Ahora se armó un hermoso grupo entre los que venimos acá”, cuenta.
El joven cree que al dar, también recibe algo importante: “Nos sentimos muy felices también de saber que pueden contar con nuestra ayuda. Venimos de familias humildes, la verdad es que nunca nos sobró nada. Vivimos la situación de muy cerca y tratamos de tener empatía”.
Y Lautaro agrega: “Dar sin esperar nada a cambio, a nosotros nos da una satisfacción relinda”.

