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Grandes alegrías argentinas

Desde la celebración del Centenario como nación hasta las fiestas multitudinarias por las grandes hazañas deportivas. Cuáles fueron esos hechos y logros que despertaron sentimientos de comunión colectiva. La política también puede dar enormes felicidades.

13 de julio de 2014 a las 12:02 a. m.
Grandes alegrías argentinas
1910. La celebración del Centenario (La Voz/Archivo).

La felicidad no es esa vi­sita que entra al país por la ventana sólo durante los mundiales de fútbol. Un lugar común, tan machacado, con tanto sabor a caramelo amargo, insiste en afirmar que muchos sólo se sienten argentinos durante las victorias del seleccionado, o que el fútbol es una de las pocas cosas –sino la única–que nos une como nación. Un repaso veloz por algunos de los principales hechos de nuestra historia no sólo demuestra que este prejuicio carece de fundamento, sino que además hasta la política –esa palabra que a muchos les cruza la cara con una expresión de desagrado– ha sabido proporcionarnos algunas de las felicidades colectivas más contundentes que ha vivido esta porción del mapamundi.

1910. La celebración del Centenario

Uno de los pun­tos más altos en la historia nacional. Argentina celebraba su primer siglo de vida como país y lo hacía mostrándose al mundo como un destino próspero, elegido por la inmigración, sin ­guerras internas, con un estado en proceso de consolidación y una creciente producción agrícola que la habían hecho conocer como el granero del mundo. Los festejos de mayo, con inauguraciones y numerosas visitas internacionales, se hicieron bajo la presidencia de Figueroa Alcorta, y un mes antes Roque Sáenz Peña había sido electo nuevo presidente.

2010. La celebración del Bicentenario

Con las celebraciones también muy cen­tralizadas en la ciudad de Buenos Aires, como ocurrió en 1910, el país encontró su momento para reflexionar sobre sus metas y su destino de cíclicas crisis, falta de una línea constante de de­sarrollo y las décadas de institucionalidad tambaleante que comenzaron con el primer golpe de estado de 1930.

La gran alegría fue confirmar una democracia fortalecida por más de 30 años ininterrumpidos de gobiernos elegidos libremente.

1982. La recuperación de Malvinas

Como el regreso de Perón una década antes, este fue otro festejo colectivo que acabó en tragedia. Tropas argentinas desembarcaron en las islas el 2 de abril de 1982, para recuperarlas del dominio colonialista inglés. Argentina estaba gobernada por la dictadura, en ese momento encarnada en el general Leopoldo Fortunato Galtieri. Pese a eso, la felicidad por lo que se veía como una reconquista fue estruendosa y llenó las plazas de todo el país. Fue una alegría que duró pocos días, ya que Argentina fue superada en el terreno militar y se rindió el 14 de junio, luego de que cientos de sus soldados perdieran la vida. Este final precipitó el final de la dictadura.