Invierno. Dos gestos simples pueden ayudar a que la casa conserve el calor durante toda la noche
Con las bajas temperaturas del invierno, pequeños cambios en puertas, ventanas y persianas pueden hacer una diferencia sin aumentar el consumo de calefacción.
Cuando llega la noche y las temperaturas descienden, mantener el calor dentro de la vivienda se convierte en un desafío. Si bien mejorar el aislamiento o cambiar las ventanas son soluciones de largo plazo, existen medidas sencillas que pueden ayudar a conservar la temperatura interior sin incrementar el gasto en calefacción.
Especialistas en eficiencia energética destacan que dos acciones cotidianas pueden reducir la pérdida de calor: cerrar completamente las persianas y sellar los espacios por donde ingresan corrientes de aire, especialmente en puertas y ventanas.
Cerrar las persianas ayuda a conservar el calor
Una de las recomendaciones es bajar por completo las persianas cuando cae el sol. Según explicó el especialista Luca Arenz, citado por el medio alemán Chip, las persianas funcionan como una barrera adicional que reduce la pérdida de calor a través de los vidrios durante la noche.
Si la vivienda cuenta con cortinas gruesas, también conviene mantenerlas cerradas. Cuanto mayor sea su espesor, mejor será su capacidad para actuar como aislante térmico y evitar que el frío exterior ingrese a la habitación.
En caso de detectar filtraciones de aire, otra alternativa económica consiste en revisar el estado de los burletes de las ventanas o incorporar juntas de sellado para disminuir las corrientes.
Las puertas también

Otro punto crítico son las puertas, sobre todo la de ingreso a la vivienda. Muchas presentan un espacio entre la hoja y el piso por donde se escapa el aire caliente.
Para reducir esa pérdida, los especialistas recomiendan instalar un burlete inferior o un sello de goma que bloquee el ingreso del frío. También existen cepillos y perfiles adhesivos que sellan los laterales de la puerta.
Además, mantener cerradas las puertas de las habitaciones permite conservar el calor en los ambientes que se utilizan con mayor frecuencia y evita que el aire frío circule por toda la casa.
¿Cuál es la temperatura ideal dentro del hogar?

Los expertos indican que durante el día la temperatura interior debería mantenerse entre 19 y 22 grados centígrados, un rango que ofrece confort sin disparar el consumo energético.
Por la noche, en cambio, el ambiente puede ser algo más fresco. La recomendación es que la temperatura se ubique entre 15 y 17 grados, suficiente para descansar sin necesidad de mantener la calefacción funcionando a máxima potencia.
Desde Brico Depôt recuerdan además que aumentar apenas un grado la calefacción puede representar un incremento cercano al 7% en el consumo de energía, por lo que mejorar el aislamiento suele ser una estrategia más eficiente que elevar la temperatura del termostato.



