Ganar de taquito
El 23 de mayo de 1810 se conocieron los resultados de la primera elección trascendental en la vida del país: 155 personas se manifestaron a favor de echar al virrey Cisneros.
La primera elección trascendental en territorio argentino ocurrió el 22 de mayo de 1810. "Argentino" es una forma de decir, porque fueron 251 los vecinos porteños que se convocaron para decidir si el virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros debía seguir en su puesto o si, por el contrario, había que fletarlo a España.Hubo que llevar sillas de la Catedral al Cabildo, y matizar la extensa reunión con vino tinto español, chocolate y bizcochos caseros. Casi de madrugada se escuchó al último orador, tras una jornada llena de gritos y tiradas de pelos que hubieran sido una delicia para el rating .El 23 de mayo se conocieron los resultados de la votación "calificada": 155 personas se manifestaron a favor de comprarle a Cisneros el pasaje de vuelta a España, 69 pidieron la continuidad del virrey y 27 indecisos –o anestesiados por el vino Carlón– votaron en blanco. A distancia Domingo Faustino Sarmiento residía en Estados Unidos y Marcelo T. de Alvear en Francia cuando fueron nominados –el primero en 1868 y el segundo en 1922– como candidatos a la presidencia argentina. Como cuenta el historiador Daniel Balmaceda, ambos no estaban en el país ni siquiera el día de las elecciones, en las que triunfaron.Tampoco hicieron campaña, una tendencia que, de haber continuado, hubiera arruinado a varios publicistas y asesores de imagen que se ganan la vida tratando de que los candidatos se vean como lo que no son.En el caso de Alvear, se tomó su tiempo para regresar: a bordo de un buque francés, se detuvo en varios países europeos para brindar, probó la feijoada en Río de Janeiro y degustó una tirita de asado en Montevideo antes de llegar a Buenos Aires.No necesitó de los medios para hacer campaña, pero fue el primer presidente al que se le escuchó la voz por radio: Radio Argentina transmitió en vivo el traspaso de mando. No había placas rojas ni cadena nacional. Punteros El comisario del pueblo se instalaba en un rincón de la escuela con su escopeta y desde ahí pispeaba directamente a los ojos al gauchaje que emitía el voto. No hacía falta ser un entendido para decodificar el mensaje. Antes de la Ley Sáenz Peña de Voto Obligatorio, Secreto y Libre –en 1912–, solía votarse en voz alta y en grupos –liderados por el hombre fuerte del pueblo–, y guay del que no hacía lo que le habían dicho que debía hacer.Los comisarios ya no se paran al lado del cuarto oscuro, aunque tenemos nuestros tucumanes.Como sea, bien ganado está el derecho que hoy vamos a ejercer.De nochecita, nomás, comenzarán las interpretaciones. Vaya a saber cómo quedará todo esto en la historia.

