Los flaquitos que acampan en Nueva Córdoba
Hoy uno ve un chiquito en la esquina o en zonas urbano-marginales y tiembla. Rosa Bertino.
El 31 de octubre pasado nació el bebé siete mil millones. "El número de habitantes se ha más que duplicado desde 1960 y la humanidad nunca ha sido tan próspera", se alegró Steve Mosher. Este experto es muy conocido por sostener que la superpoblación es un mito urdido por los países ricos, que quieren desembarazarse de los pobres y molestos. Aun así, la noción de "prosperidad" no condice con realidades como la argentina, donde incluso sobra territorio y abundan los recursos naturales. Hoy uno ve un chiquito en la esquina o en zonas urbano-marginales y tiembla.Las malas noticias son constantes y ya nadie está seguro de que tengan que ver estrictamente con la pobreza. El caso Candela, la niña de 11 años asesinada en agosto pasado, marcó un punto de inflexión en la opinión pública. Mucha gente que al principio le tenía lástima a la madre, terminó pidiendo que sea enjuiciada "por no haber cuidado bien a su hija". Unquillo, triste. En Unquillo, son pocos los que hablan en voz alta de lo sucedido en la Casa del Niño del padre Aguilera. Prefieren hacerlo por lo bajo, para no seguir estigmatizando a chicos que están estigmatizados desde el vamos. "Quién les saca ahora la marca de violados y abusados", se quejó un comerciante, contrario a la sobreexposición alcanzada por las denuncias. "Hubieran controlado más, sin salir a desparramar lo que estaba pasando", opinó una clienta. Pero coinciden en que sirvió para poner sobre el tapete cuánto gasta el Estado en mantener a niños que no pueden ser mantenidos por sus familias. Son institucionalizados con la premisa de "no romper el vínculo con la familia biológica". ¿No sería más lógico darle oficio y contención a la madre, tía o abuela? A cielo abierto. Mientras tanto, la ciudad de Córdoba parece haber incorporado la costumbre de la mendicidad con criaturas y cochecitos. Hace tiempo que dos o tres barritas juveniles acampan en la esquina de Ambrosio Olmos y Buenos Aires. Llevan sus bebés en brazos; no les faltan gaseosa y cigarrillos, ni leche para las mamaderas. Provienen de puntos disímiles como Nuestro Hogar, Ampliación Ferreyra y Ciudad de Mis Sueños. Vicky (20), morochita y flaquísima, sostiene a Mía (siete meses). En el barrio dejó a Candela y Nancy, de cinco y dos años. "Le pago 20 pesos por día a la señora que me las cuida", dice la chica. "Las tres son hijas de un mismo padre", Marcelo (24), quien limpia vidrios mientras ella pide. Asegura que la gente es "muy buena" y que quisieran un trabajo mejor, pero nadie se los da. Cantidad de veces que alguien de la Universidad o del Gobierno se acercó a hablar con ellos: ninguna. Cantidad de veces que los abordó la Policía: ninguna, "salvo la vez que 'unos cosos' estaban haciendo lío sobre calle Chile".

