Salud. Ni más fibra ni más agua: el error común al tratar el estreñimiento infantil

La constipación funcional afecta a uno de cada siete niños y requiere más que cambios en la dieta. Educación, hábitos, laxantes y manejo conductual son clave para romper el círculo de retención y dolor.

29 de abril de 2026 a las 01:33 p. m.
Ni más fibra ni más agua: el error común al tratar el estreñimiento infantil
El estreñimiento infantil es mucho más frecuente de lo que parece y, sin embargo, sigue rodeado de mitos.

El estreñimiento infantil es un problema muy frecuente en consultas de pediatría, sobre todo en etapas de transición como el inicio de la alimentación sólida, el entrenamiento intestinal o el inicio escolar. [

Expertos de la Asociación Española de Pediatría alertan de que dar más fibra o más agua no siempre es suficiente, especialmente cuando el cuadro se vuelve crónico o con dolor de la defecación.

Señales de estreñimiento funcional

El estreñimiento infantil es mucho más frecuente de lo que parece y, sin embargo, sigue rodeado de mitos.
El estreñimiento infantil es mucho más frecuente de lo que parece y, sin embargo, sigue rodeado de mitos. (Unsplash)

En niños mayores de 4 años, se habla de estreñimiento funcional si durante al menos un mes se cumplen dos o más de estos criterios:

  • dos o menos deposiciones por semana
  • heces duras o dolorosas
  • historial de retención fecal
  • heces muy gruesas o masas fecales palpables en el recto
  • episodios de incontinencia fecal por semana, relacionados con la retención de heces

En lactantes y menores de 4 años, los criterios se adaptan y se descartan conceptos como la incontinencia hasta que el niño controle esfínteres. Lo importante es observar la consistencia de las heces, el dolor al defecar, la postura “retentiva” y la presencia de encopresis, además de signos de alarma como retraso del crecimiento, vómitos o distensión abdominal marcada.

Más allá de la fibra y el agua

El estreñimiento infantil es mucho más frecuente de lo que parece y, sin embargo, sigue rodeado de mitos.
El estreñimiento infantil es mucho más frecuente de lo que parece y, sin embargo, sigue rodeado de mitos. (Unsplash)

La pediatra Anna Gatell Carbó subraya que la dieta ayuda, pero rara vez es suficiente sola cuando ya hay estreñimiento funcional instalado. Recomienda una dieta normal para la edad, con frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, evitando que la dieta se base en exceso de lácteos y alimentos sin residuo.

No se trata de sumar mucha más fibra de forma indiscriminada. La evidencia para suplementos de fibra es limitada y no sustituye al tratamiento específico.

En cuanto a la hidratación, aumentar líquidos sólo es útil si el niño está realmente bebiendo poco; no reemplaza el uso de laxantes cuando hay retención fecal o impactación.

Tampoco se recomiendan los probióticos como primer recurso. En lactantes menores de 6 meses, los jugos con sorbitol (ciruela, manzana, pera) pueden ayudar a ablandar las heces y aumentar su frecuencia, pero sin abusar de ellos.

Tratamiento farmacológico y hábitos

El estreñimiento infantil es mucho más frecuente de lo que parece y, sin embargo, sigue rodeado de mitos.
El estreñimiento infantil es mucho más frecuente de lo que parece y, sin embargo, sigue rodeado de mitos. (Unsplash)

Cuando el estreñimiento es persistente, con impactación o dolor, se inicia un abordaje farmacológico, principalmente con laxantes osmóticos como el polietilenglicol, que es la primera opción en muchos casos.

Estos se combinan con educación a padres e hijos, registro de deposiciones, refuerzo positivo y técnicas para reducir el miedo al dolor al defecar.

Sentarse en el inodoro después de las comidas, sin urgencia ni presión, ayuda a entrenar un ritmo intestinal y a romper el ciclo de retención‑dureza‑dolor‑retención.

La terapia conductual puede ser útil en algunos niños con dificultades para adaptarse, pero no sustituye el tratamiento médico ni debe aplicarse de forma indiscriminada.