Mascotas. Aumentan las alergias en perros: por qué cada vez se rascan más
Veterinarios advierten que las consultas por problemas de piel crecen en las ciudades. La contaminación, los ácaros y el estilo de vida urbano aparecen entre las principales causas.
Cada vez son más los dueños que llegan a las veterinarias con la misma preocupación. Su perro no deja de rascarse, se lame las patas de forma constante o presenta enrojecimiento en la piel. Aunque muchas veces se atribuye a una alergia pasajera o a un problema estacional, los especialistas advierten que detrás de estos síntomas existe una tendencia creciente vinculada al estilo de vida urbano.
Las consultas por enfermedades dermatológicas aumentaron en los últimos años y hoy representan uno de los principales motivos de atención clínica en perros de ciudad.
Dermatitis atópica, seborrea e infecciones secundarias por hongos y bacterias son algunos de los cuadros más frecuentes, especialmente en razas predispuestas como el bulldog francés, el bulldog inglés, el bóxer y el west highland white terrier.
La ciudad también afecta la salud de las mascotas
Los veterinarios explican que el entorno donde viven los perros influye directamente sobre la salud de su piel.
La contaminación del aire, los gases de los vehículos, la presencia de ácaros dentro de las viviendas y la exposición a productos de limpieza o aromatizantes pueden alterar la barrera natural que protege la piel.
Un estudio realizado en el noroeste argentino encontró que cerca del 60% de los perros con alergias presentaba sensibilidad a los ácaros domésticos, uno de los alérgenos más comunes en ambientes interiores.
A eso se suma otro factor, la menor exposición a espacios naturales.
Diversas investigaciones muestran que los perros que viven en zonas rurales o que mantienen un contacto frecuente con ambientes naturales desarrollan menos alergias, posiblemente porque la mayor diversidad de microorganismos contribuye al desarrollo del sistema inmunológico.
El estrés también puede reflejarse en la piel

Especialistas de LavaKan señalan que los problemas dermatológicos no siempre tienen un origen exclusivamente ambiental.
El estrés, la falta de actividad física y los cambios en las rutinas familiares también pueden favorecer conductas como el rascado compulsivo o agravar enfermedades preexistentes.
Por ese motivo, el diagnóstico veterinario resulta fundamental para identificar si se trata de una alergia ambiental, un problema alimentario, una infección o una combinación de varios factores.
Qué hacer si un perro se rasca de forma constante
Los veterinarios recomiendan no normalizar el rascado persistente ni recurrir a tratamientos caseros sin diagnóstico.
Entre las medidas que pueden ayudar mientras se realiza la consulta profesional figuran mantener ventilados los ambientes, aspirar con frecuencia para reducir los ácaros, evitar productos de limpieza muy agresivos y limpiar las patas del animal después de los paseos para retirar restos de tierra, polen o contaminantes.
También aconsejan favorecer los paseos en parques y espacios verdes, siempre que sea posible.
El baño puede formar parte del tratamiento

Cuando existe una enfermedad dermatológica, el baño deja de ser únicamente una cuestión de higiene y puede convertirse en parte del tratamiento indicado por el veterinario.
En estos casos suelen utilizarse champús específicos con acción antibacteriana, antimicótica o hidratante, cuya frecuencia y tiempo de aplicación deben respetarse según la indicación profesional.
Los especialistas aclaran, sin embargo, que estas alternativas pueden complementar el cuidado cotidiano, pero no reemplazan el tratamiento médico cuando existe una enfermedad dermatológica.
Detectar a tiempo los primeros síntomas y consultar al veterinario continúa siendo la principal herramienta para controlar las alergias y mejorar la calidad de vida de los perros que viven en entornos urbanos.



