Vaticano. Expectativa por la visita del papa León XIV: según un especialista, cómo se organizan esos viajes
El periodista Antonio Olivié señaló las claves de un proceso complejo que dura varios meses. Las autoridades argentinas esperan definiciones inminentes de la Santa Sede. Córdoba, con chances de ser parte del viaje.
Ante la expectativa por una posible visita del Papa León XIV a la Argentina, la cual se realizaría en noviembre, se vuelve primordial conocer cómo se organiza un viaje papal y por qué es tan complejo.
Antonio Olivié, CEO y periodista de RomeReports.com, la agencia especializada en la cobertura papal y el Vaticano, habló con La Voz, dio detalles de los requisitos que debería cumplir un país anfitrión y mencionó cuáles son los ejes centrales que posibilitan una visita exitosa.
–¿Cuáles son los requisitos para que la Santa Sede evalúe un viaje internacional?
–La invitación al Papa debe partir de las principales autoridades religiosas y civiles del país. Pero no por separado, sino en conjunto. Esto incluye a los gobernadores o intendentes de las ciudades que vaya a visitar.
Por otro lado es importante el consejo del nuncio apostólico. Es ese diplomático quien recomienda al Papa un desplazamiento y a valorar una posible fecha. Esto se hace en acuerdo con la Secretaría de Estado, el órgano del Vaticano que gestiona las relaciones internacionales.
Y un aspecto fundamental es la seguridad. Antes de un viaje papal ocurre una visita previa de la Guardia Suiza y la Gendarmería del Vaticano. Su objetivo es mantener un encuentro de coordinación con las fuerzas de seguridad local. En este sentido las negociaciones son complicadas porque en ocasiones las exigencias de seguridad contrastan con el objetivo pastoral.
–¿En qué se pone el foco para aceptar esa invitación?
–Tienen en cuenta el respeto de ese país a la libertad religiosa, los derechos humanos y la fecha de las elecciones si es un país democrático. Una de las grandes preocupaciones es que los líderes políticos no traten de instrumentalizar ese encuentro.
Es una forma de defender la imparcialidad de la Santa Sede. Las circunstancias políticas y económicas de un país son cambiantes. Por eso en el Vaticano están muy atentos a cualquier detalle que pueda perjudicar un viaje papal.

–¿Cómo fue la experiencia del último viaje papal a España?
–Fue un éxito. Se realizó con mucho profesionalismo y causó un impacto social masivo. Uno de los aciertos de la organización fue la selección de los interlocutores que hablaron con el Papa, entre ellos el actor Javier Bardem, quien conversó sobre la cultura y el papel del arte como herramienta de paz, diálogo e inclusión. Pero también poder reunir en un mismo escenario a los máximos líderes de sindicatos y patronales y hasta un testimonio desgarrador de un niña atravesada por la violencia y el perdón. Su discurso en el Parlamento español tuvo una ovación de más de 7 minutos.
–¿Qué debería tener en cuenta la Argentina para organizar un evento a la altura de lo que significa?
–Creo que debería apoyarse en profesionales que conozcan sobre organización de eventos masivos, y no solamente religiosos. Por ejemplo en el caso de España la coordinación la realizó un consultor en comunicación que había trabajado en la Jornada Mundial de la Juventud de 2011. También se apoyaron en un experto en finanzas, porque el evento requiere de un sostenimiento público y privado.
Además pondría en valor el talento, la tradición y la cultura del país. Una curaduría en tal sentido podría tener un gran impacto global. La inauguración de la Torre Jesucristo en la Sagrada Familia y acercar símbolos religiosos en misas y procesiones a la vida cotidiana de los fieles fueron grandes aciertos.

Creo que los españoles han arriesgado y les ha salido muy bien y han dejado la vara muy alta a los franceses que reciben al Papa León XIV en septiembre.
–¿Qué otro aspecto debe tenerse en cuenta más allá de lo logístico?
Un papel importante en los viajes lo tienen los maestros de ceremonias litúrgicas. El Dicasterio para el Culto Divino debe velar para que los sitios de celebración del Papa se ajusten a las directrices de la Iglesia. Puede haber usos y costumbres locales que no ayuden a la unidad y que supongan un abuso litúrgico.
Por otro lado es clave dar en la tecla con el tono espiritual de la visita, tiene mucha fuerza, apela a las emociones y de hacerlo bien, conecta con todo el mundo.
–¿Qué personas viajan en el avión y que aspectos de protocolo deben tenerse en cuenta?
Uno de los momentos de mayor complejidad es la elección de quienes irán en el vuelo papal. Los asientos son limitados y dependen de cada país. En general quienes los acompañan son sus secretarios personales, un médico, un equipo de seguridad, personal de protocolo, el director de la Oficina de Prensa y otros miembros para el Dicasterio de la Comunicación, así como determinados asesores. Es normal que viajen también cardenales del país al que se desplazan. A todos ellos les sigue un grupo de unos 70 periodistas con atención especial a los medios vinculados al país que se visita.
Además se debe poner atención en el protocolo, es decir, quien se sienta en la primera fila en cada evento, sea religioso o civil.






