Estaciones. El estudio que revela cómo la fecha de nacimiento impacta en la salud y la personalidad
Investigadores europeos identificaron que la estación del año en la que se nace marca tendencias emocionales y niveles de neurotransmisores que perduran hasta la adultez.
La estación del año en que una persona nace podría dejar una huella duradera en la salud y en ciertos rasgos de personalidad.
Las condiciones ambientales del momento del nacimiento, como la luz solar, la temperatura o la exposición a virus estacionales, podrían influir en cómo se desarrollan algunos sistemas biológicos durante los primeros meses de vida, con efectos que se manifiestan más adelante.
A esa conclusión llegó un equipo de científicos de la Universidad Europea de Neuropsicofarmacología, en Berlín, que confirmó que el momento del año en que una persona llega al mundo tiene un impacto significativo en su temperamento.
La investigación, que analizó a 400 individuos, vinculó las estaciones de nacimiento con variaciones en el carácter al alcanzar la madurez.
La clave química del temperamento
Los expertos señalan que el entorno ambiental durante los primeros días de vida influye en la bioquímica del cerebro. Específicamente, se observaron cambios en la regulación de la monoamina, un tipo de neurotransmisor encargado de controlar los estados de ánimo.
La doctora Xenia Gonda, investigadora principal de la Universidad de Budapest, explicó que la estación del año afecta niveles de dopamina y serotonina. Estos componentes químicos son detectables incluso en la vida adulta, sugiriendo que el efecto del nacimiento es duradero.
Aunque los factores genéticos y ambientales son determinantes, la temporada de nacimiento juega un papel biológico relevante. Estos rasgos no se consideran trastornos, sino tendencias emocionales y de comportamiento impulsadas biológicamente.
Nacidos en verano y primavera

De acuerdo con los resultados de estudio, que ya tiene varios años pero que sigue vigente, las personas nacidas durante los meses de verano presentan una mayor tendencia al temperamento ciclotímico.
Este se caracteriza por cambios rápidos y frecuentes en el estado de ánimo, oscilando entre la alegría y la tristeza.
Por otro lado, quienes nacieron en primavera y verano muestran una mayor inclinación hacia el temperamento hipertímico.
Este rasgo se define por una tendencia a ser excesivamente positivos y optimistas en su vida cotidiana.
El equilibrio del invierno y el otoño

En contraste, el estudio reveló que los nacidos en invierno son significativamente menos propensos a desarrollar un carácter irritable.
A diferencia de lo que se cree popularmente, el frío y la poca luz no generan adultos más malhumorados en comparación con otras estaciones.
En cuanto a los nacidos en otoño, los datos indican una tendencia significativamente menor a sufrir de temperamento depresivo.
Los investigadores destacan que este grupo muestra un equilibrio emocional mayor respecto a los nacidos en los meses invernales.
Futuras investigaciones genéticas
El profesor Eduard Vieta, del Colegio Europeo de Neuropsicofarmacología, destacó la importancia de estos hallazgos para entender la salud mental.
Según el experto, las estaciones afectan incluso el riesgo de desarrollar ciertas condiciones médicas o trastornos mentales en el futuro.
El próximo paso de la comunidad científica será determinar si existen marcadores genéticos específicos relacionados con la época de nacimiento.
El objetivo es prevenir y tratar trastornos del estado de ánimo a partir de la comprensión integral del origen de la personalidad.



