¿Y ahora? Un estudio pone en duda dos consejos sobre la alimentación que millones siguen todos los días

Dos estudios publicados en revistas científicas especializadas cuestionan recomendaciones extendidas sobre nutrición y proponen un escenario opuesto al esperado.

28 de julio de 2026 a las 12:06 p. m.
Un estudio pone en duda dos consejos sobre la alimentación que millones siguen todos los días
Por qué un estudio cuestiona ahora dos consejos dietéticos muy extendidos: beber agua en las comidas y evitar el picante.

Beber agua durante las comidas no ayuda a comer menos. Así de simple y transparente. Según una nueva investigación de la Universidad de Cornell publicada en la revista Appetite, hace exactamente lo contrario.

Por cada 100 gramos adicionales de agua ingeridos durante una comida, los participantes consumieron aproximadamente 39 gramos más de alimento, equivalentes a 49 calorías extra.

El hallazgo contradice una recomendación dietética muy difundida y abre preguntas sobre los mecanismos reales de la saciedad.

El efecto de alternar bocados y sorbos

Por qué un estudio cuestiona ahora dos consejos dietéticos muy extendidos: beber agua en las comidas y evitar el picante.
Por qué un estudio cuestiona ahora dos consejos dietéticos muy extendidos: beber agua en las comidas y evitar el picante. (Unsplash)

El estudio también midió qué ocurre cuando las personas alternan con frecuencia entre un bocado de comida y un sorbo de agua. Cada alternancia se asoció con un consumo adicional de 4,4 gramos de alimento.

Los investigadores explican que este patrón podría retrasar la llamada "saciedad sensorial específica", es decir, el momento en que el atractivo de un alimento disminuye naturalmente a medida que se consume. El agua actuaría como un contraste que renueva el apetito y posterga la señal de parar.

"El agua se vacía rápidamente del estómago, por lo que probablemente no nos sacia por mucho tiempo. En cambio, puede aumentar la cantidad de comida que ingerimos, porque proporciona lubricación y previene la sequedad bucal, lo que prolonga el disfrute de la comida", señala Paige Cunningham, profesora adjunta de la División de Ciencias de la Nutrición de Cornell.

El picante sí redujo la ingesta

Por qué un estudio cuestiona ahora dos consejos dietéticos muy extendidos: beber agua en las comidas y evitar el picante.
Por qué un estudio cuestiona ahora dos consejos dietéticos muy extendidos: beber agua en las comidas y evitar el picante. (Unsplash)

Un segundo estudio, publicado en Food Quality and Preference con la participación de John Hayes, del Departamento de Ciencia de los Alimentos de Penn State, examinó el efecto del picante sobre el volumen consumido.

En ese experimento, 49 adultos recibieron totopos con salsa suave o picante, variando solamente la concentración de pimienta de cayena, en sesiones semanales separadas.

La versión picante redujo el consumo total del aperitivo en un 28%, incluyendo los totopos, que no tenían picante. Los participantes también comieron un 30% más despacio con la salsa picante, lo que los investigadores identifican como la causa de la menor ingesta.

"La conclusión es que añadir picante a una parte del aperitivo puede influir significativamente en la cantidad total que come la gente", afirma Cunningham.

Resultados con limitaciones claras

Por qué un estudio cuestiona ahora dos consejos dietéticos muy extendidos: beber agua en las comidas y evitar el picante.
Por qué un estudio cuestiona ahora dos consejos dietéticos muy extendidos: beber agua en las comidas y evitar el picante. (Unsplash)

Ambos estudios son explícitos sobre sus alcances. El experimento sobre agua analizó datos de laboratorio previos con 86 adultos y sus autores advierten que se trata de un análisis secundario de asociaciones, no de relaciones causales confirmadas. El equipo trabaja actualmente en nuevas investigaciones para establecer esa causalidad.

Los alimentos evaluados fueron un conjunto reducido (chili con carne, pollo tikka masala y totopos con salsa) en condiciones controladas de laboratorio. Los propios investigadores advierten que los resultados no deben extrapolarse a dietas cotidianas ni a alimentos muy distintos de los analizados.

"Estamos buscando realizar experimentos futuros que exploren qué otros factores o propiedades de los alimentos podemos aprovechar para influir en los comportamientos", concluye Cunningham.