Los especialistas piden no repetir el error
“Es un problema cultural: hay mucha gente de origen europeo, hay bosques de pinos y quieren recrear una pequeña Europa.
"Es un problema cultural: hay mucha gente de origen europeo, hay bosques de pinos y quieren recrear una pequeña Europa. Y a los pinares les agregan ardillas", apuntó el conservacionista Gustavo Aprile, quien aclaró que esta especie es originaria del sudeste asiático y no de Europa. Precisó que toda introducción de especies provoca un "empobrecimiento de la biodiversidad nativa".La bióloga María Guichón planteó que en Luján la problemática ya es evidente. Allí se multiplicaron más rápidamente que en La Cumbrecita. "No debemos olvidar que son roedores silvestres. Roen cables de teléfono y electricidad, sacan corteza de los árboles poniéndolos en riesgo, comen frutos, dañan sistemas de riego", enumeró. Guichón sugirió que "al menos no sigan propagando el problema a otras áreas de Córdoba".Por su parte, el director de Recursos Naturales de la Secretaría de Ambiente de la Provincia, Oscar de Allende, pidió precaución con la introducción de especies, en cualquier ámbito. "Así empiezan los problemas ambientales de la fauna, porque los nuevos le pueden ganar espacios a los existentes y nativos", explicó. Dijo que, por lo que saben, "por ahora las ardillas no constituyen un problema en La Cumbrecita" y sostuvo que "además de comerse algunos cables no se advierten desequilibrios". Pero admitió que habrá que "estar atentos" a su evolución.El funcionario citó casos de introducción de especies que se fueron de control en Córdoba. Uno es el chancho jabalí, que hoy deambula por muchas zonas rurales. Tanto que es una de las pocas especies cuya caza deportiva está permitida todo el año.

