Un espacio incómodo para choferes y pasajeros
La terminal de Villa Carlos Paz cumple 38 años y se nota. Los espacios son incómodos e insuficientes.
La terminal cumple 38 años y se nota. Los espacios son incómodos e insuficientes. La gente se queja, pero nada puede hacer. El mochilero que el miércoles pasado dormía entre la boletería del Fono Bus y del Car-Cor ni se enteró de que lo rodeaban decenas de personas que pretendían viajar, cerca o lejos, a su lugar de destino. Un chófer gritaba "¡A Córdoba!", y una mujer parecía participar de una carrera de obstáculos en búsqueda del ómnibus que la devolvía a Buenos Aires. La terminal de Carlos Paz es un enjambre a toda hora. Y, a la noche, es particularmente especial.Basta cruzar por el frente y observar unos minutos. Los turistas, los vecinos, los trabajadores de la estación se confunden en una maraña de gente que busca un espacio para su valija, o su ser. La terminal, como toda la ciudad por estos días, está saturada. Tiene aspecto vetusto y triste, a pesar del bullicio.Los 12 andenes son insuficientes para los minibuses y los ómnibus de gran porte. A las 14.30 del miércoles que pasó, ingresaba un promedio de seis colectivos por minuto. Si bien los diferenciales cargan pasajeros y se van, con una demora de entre cinco y 10 minutos, los vehículos de larga distancia tienen paradas de 30 minutos o más.Uno de los horarios pico es a las 10 de la noche. Conseguir un andén libre es una lotería y la caravana de ómnibus por calle Alvear suele ser de una cuadra. Cada vehículo tarda unos cinco minutos en ingresar a la terminal. Si hay seis en la fila, la demora es de media hora. Los que transitan a diario de Córdoba a Carlos Paz prefieren bajarse antes de la parada y evitar, así, el desborde.

