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La escasa nitidez de los videos prohibidos

Hoy, la tecnología es tan amigable que hasta un niño de 12 años es capaz de realizar, editar y subir a Internet sus propios videos. Tanta facilidad a veces trae dolores de cabeza. Juan Carlos Carranza.

25 de febrero de 2013 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
La escasa nitidez de los videos prohibidos

Qué extraña fascinación tenemos por grabar imágenes de nuestra vida. Lo hicimos en la antigüedad, cuando ilustrábamos sobre las piedras relatos de cacerías. Después vinieron los jeroglíficos, los grabados, las pinturas, hasta que llegamos a los videos de la actualidad.

Hoy, la tecnología es tan amigable que hasta un niño de 12 años es capaz de realizar, editar y subir a Internet sus propios videos. Tanta facilidad a veces trae dolores de cabeza.

Como, por caso, los llamados “videos prohibidos”, de los que periódicamente son “víctimas” las celebridades del mundo del espectáculo.

Cada tanto aparecen videos caseros (de escasa nitidez, hay que aclararlo) de sensuales actrices o vedettes en situaciones poco claras y de inmediato, como moscas, los internautas comienzan a propagarlos como virus.

A fin de cuentas, ¿se trata esto de publicidad encubierta o nuevos modos de promoción? La cuestión es que las damnificadas se angustian y su congoja se reproduce en las redes sociales y en todos los programas de chimentos, dolor que se atenúa cuando se dan cuenta de que estuvieron en la cresta de la ola durante una semana.

Tales réditos, a la larga, suelen ser más que las molestias ocasionadas.

El morbo no tiene límites, porque ¿qué otra cosa muestran esos videos que no sea a una pareja disfrutando de su intimidad?

En la web, hasta se anticipan las próximas “víctimas” de videos prohibidos. Cacho Yerom, nuestro consultor permanente, lamentablemente está en esa lista.

Lo que ha trascendido hasta ahora es que inescrupulosos hackers tienen en su poder imágenes de Yerom en la ducha, completamente desnudo, rodeado de juguetes: patitos, barcos y el tiburón de la película Buscando a Nemo.

El daño irreparable que causarán estas imágenes (si es que finalmente son difundidas) con seguridad catapultará a nuestro asesor de esta columna.

Fantasmas y ovnis reales. El video casero ha irrumpido definitivamente en el cine. Desde que El proyecto de la bruja de Blair hizo su exitosa aparición en 1999, una seguidilla de películas basadas en falsos documentales inundaron las salas.

La película basada en la leyenda de la bruja de Blair fue aclamada por la crítica y, con 248 millones de ganancia, fue la película más exitosa de todos los tiempos, considerando la relación inversión-taquilla.

A partir de ese momento, el problema fue que se hizo uso y abuso de imágenes granuladas y prolijamente fuera de foco.

Actividad Paranormal tiene cuatro episodios y, si alguien asegura que se asustó con la cuarta entrega, tendría que visitar a un psicólogo (o parapsicólogo, llegado el caso).

Otro capítulo de los videomaníacos está vinculado a la captación de objetos voladores no identificados (ovni). El problema es que no hay modo de encontrar en Internet una filmación que no sea borrosa y no esté movida.

En la era de la imagen digital -y, de hecho, todas las cámaras filman en HD ( high definition )- ¿cómo es posible que no se pueda captar, al menos, la patente de estas naves?