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Es bueno almorzar en el hogar, pero el Estado debe estar

Cuatro especialistas destacaron los aspectos más relevantes que el Gobierno tendría que considerar si quiere cerrar comedores escolares para que los chicos estén en familia.

06 de febrero de 2012 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Es bueno almorzar en el hogar, pero el Estado debe estar
Casi 30 años. El plan para almorzar en la escuela fue creado en 1984 (Raimundo Viñuelas/Archivo).

Pocos temas son tan sensibles como la alimentación de los niños. ¿Es mejor que coman en casa o en las escuelas? ¿El Programa de Asistencia Integral Córdoba (Paicor) debe cambiar? ¿Qué dicen los especialistas? Este diario consultó a cuatro profesionales y todos coincidieron: en principio, es buena idea que se recupere al hogar y a la familia como espacio donde se almuerce. Sin embargo, todos resaltaron la necesidad de que el Estado siga presente y que tenga una mirada integral si se busca cambiar un programa que sobrevivió a todos los gobiernos provinciales desde que se recuperó la democracia. "En principio, es importante que los niños coman con su familia, es una de las funciones de la familia. Pero el Estado debe colaborar, acompañar para que las familias puedan hacerse cargo de esa función. Es una co-responsabilidad, en especial en sectores más vulnerables", aseguró la trabajadora social e investigadora Rossana Crosetto.Por su parte, el médico José Mántaras evaluó que es esencial pensar al debate como una cuestión de derechos. "Estamos hablando de los derechos del niño en el contexto de la seguridad alimentaria", dijo.El tema cobra relevancia porque, según publicó este diario la semana pasada, el gobernador José Manuel de la Sota estaría analizando una fuerte reforma del Paicor, que puede significar el fin de los comedores en las escuelas provinciales. Por un lado, el Gobierno evalúa como positivo que los niños vuelvan a comer con sus familias. Pero también existirían motivos económicos. Si los niños se llevaran la vianda a casa o un bolsón de comida, el costo del plan podría reducirse casi 50 por ciento. El Paicor tiene 220 mil beneficiarios y un presupuesto para este año de 450 millones de pesos. Autonomía. Para Florencia Garibotti, licenciada en Ciencias de la Educación y especialista en políticas sociales, está tan devastada la situación de la alimentación que no alcanza únicamente con entregar bolsones. "Debería ir acompañado de programas que tengan que ver con la enseñanza", aseguró. Y resaltó la necesidad de darle autonomía a las familias: "Una modalidad alternativa es que los beneficiarios puedan adquirir los productos para que puedan definir qué comidas preparar". "Hay que darle a la familia autonomía y responsabilidad. Que existan adultos, con un grupo, que sean los que producen, y no un Estado que decide por vos lo que vas a comer", agregó. A la vez, la idea de cambiar el Paicor genera dudas. "En este contexto, la iniciativa me huele a un achique de la política social. La política social y la inversión social en política de niñez, en especial en sectores vulnerables, no se resuelven reduciendo el gasto a la mitad", aseguró Mántaras. Jornada extendida. Estela Buffa es directora de la Escuela República de la India, donde el 95 por ciento de la matrícula come en la institución. Buffa no teme que la currícula baje si se sacan los comedores de la escuela. Y aunque le parece bueno que se vuelva a comer en familia, piensa que en su escuela es muy importante que se sirva el almuerzo. "No todos los papás están en los hogares a la hora de la comida. No hay garantía absoluta de que los niños almuercen", dijo. E insistió que es esencial que se piense en los colegios con la modalidad jornada extendida. "Existe una ley de educación para que los chicos tiendan a estar más horas en la escuela. ¿Dónde comerán esos chicos?", se preguntó. Además, contó que muchas de las familias de los chicos que van a su colegio no tienen ni cómo conservar la comida: no tienen heladera, ni cocina, ni luz.

Puntos esenciales

Si se hacen cambios. La especialista Florencia Garibotti remarcó algunos puntos:Consulta. Si se cambia la política, los ciudadanos deben ser consultados. Hay que hacerlos partícipes.

Transición. Debe ser una transición paulatina. Muchos de esos grupos familiares, por ejemplo, no tienen ni las condiciones esenciales como cocina, mesa, silla, utensilios. Por eso, el bolsón solo no sirve: se debe fortalecer a los grupos familiares, el Estado debe acompañarlos. Si se le da sólo una vianda, deja sola a la familia.

Anticipación. El Estado debe anticipar cuáles pueden ser las consecuencias de los cambios. La única manera es consultando a los ciudadanos sobre su realidad, sus estrategias domésticas de consumo. Hay una cultura de la alimentación por respetar.

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