Marzo amarillo. Endometriosis: la mirada de tres mujeres que transitaron esta enfermedad "invisible"
La dolencia afecta a millones de mujeres y durante mucho tiempos se confundió con dolores menstruales. En esta nota, el relato de tres pacientes que conviven con el dolor, la búsqueda de respuestas y la lucha por un diagnóstico temprano que cambie la vida de aquellas que la padecen.
Marzo es un mes del año dedicado a la endometriosis, una enfermedad que afecta a 1 de cada 10 mujeres en el mundo pero, históricamente, fue subestimada por asociarla a dolores menstruales “comunes”. Esto llevó a que un diagnóstico adecuado tarde, en promedio, entre 8 y 10 años, con todo lo que eso puede implicar para la salud de quien la padece.
La Voz se sumó a esta importante fecha para dar visibilidad a una patología considerada “invisible”. Para eso, sumó la voz de pacientes que conviven con endometriosis.
El testimonio de quien sana y padece
Mónica Bonin es médica ginecóloga especializada en endometriosis (M.P 27583/9), sufre la enfermedad y contó cómo repercutió todo esto en la búsqueda de su hijo. “Entender la endometriosis me permitió comprender mi propia infertilidad de hace 20 años”, expresó.
Esta patología tiene múltiples consecuencias. Una de ellas, es la posibilidad de ser mamá; sólo el 50% de las pacientes logran quedar embarazadas. Bonin explicó que muchas mujeres inician tratamientos de fertilidad sin saber que la causa de su dificultad para concebir es esta condición inflamatoria.

El mensaje de la especialista es claro: no se debe normalizar el dolor en la menstruación, en las relaciones sexuales ni en la evacuación intestinal. El aumento de casos está estrechamente vinculado a la "dominancia estrogénica", un ambiente proinflamatorio alimentado por el estrés, el sedentarismo y la mala alimentación.
Impacto emocional y barreras materiales
Más allá del consultorio, la enfermedad tiene un impacto devastador en la cotidianeidad de quienes la sufren. María Córdoba, paciente con endometriosis, relató a La Voz que la enfermedad la hizo caminar "al borde de la depresión" debido a su carácter incapacitante.
Las grandes hemorragias y el dolor constante le impedían “alejarse de un baño por más de media hora”, contó. “No podía ir a trabajar, comer las cosas que em gustaban, salir con mis amigos, tener relaciones sexuales”, agregó.

María Córdoba describe la endometriosis como un fenómeno multidimensional donde la salud mental está intrínsecamente ligada al dolor crónico. “El tratamiento, muchas veces, implica medicación que puede profundizar estados depresivos, sumado al aislamiento que provoca el tener que quedarse en casa por el dolor”, detalló.
María añadió las dificultades a las que debió enfrentarse con su obra social por no cubrir las cirugías y tratamientos necesarios. “No podía caer en la depresión porque era yo quien tenía que luchar para que eso se diera”, cerró.
Resiliencia ante todo
La resiliencia es una constante en estas historias, pero el soporte emocional resulta vital para sobrellevar los síntomas. Silvina Checchia, paciente con endometriosis, relató un camino doloroso: "Tuve que perder un hijo para darme cuenta que tenía endometriosis".
Tras la pérdida de su embarazo y notar ciclos menstruales desregulados de hasta 45 días, su médico finalmente sospechó de la patología y, mediante una resonancia con contraste, confirmó un diagnóstico de endometriosis profunda.
Para Silvina, ponerle nombre a lo que sentía fue el inicio de una nueva etapa de investigación y autoconocimiento. “Experimentaba síntomas variados como cansancio extremo, dolor abdominal, dolor de piernas y cefaleas, todos relacionados con la enfermedad”, comentó.

“Haber tenido un médico que tomó en serio cada uno de sus síntomas y contar con una red de contención familiar y de pareja fue lo que me permitió afrontar el diagnóstico de manera rápida y efectiva”, agregó.
Las dificultades de la endometriosis
La endometriosis es una patología crónica e inflamatoria, y ocurre cuando un tejido similar al endometrio crece fuera del útero. Ésta puede afectar ovarios, intestinos, vejiga e incluso pulmones.
Para identificar la enfermedad, es necesario recurrir a estudios específicos como la resonancia magnética ginecológica o el mapeo ecográfico especializado, ya que los controles de rutina no suelen ser suficientes. La Dra. Bonin, destacó que en la última década creció tanto el número de especialistas capacitados como la cantidad de pacientes, influenciadas por el estilo de vida moderno que altera el metabolismo y el sistema inmune.
El lema que une a especialistas y pacientes es una bandera de lucha: "Si duele, no es normal".



