En las esquinas de cualquier ciudad
Con el paso del tiempo, asoma el complejo trasfondo de la situación que no es, de ningún modo, privativa de Río Cuarto.
Mamá, nos van a matar porque somos bolitas". La frase resume el impacto de lo acontecido el lunes 1° de septiembre en barrio Las Delicias, de Río Cuarto. Con el paso del tiempo, asoma el complejo trasfondo de la situación que no es, de ningún modo, privativa de Río Cuarto. El asesinato de Jorge Rodríguez, presuntamente en manos de dos bolivianos, fue una chispa que encendió una parva de violencia y prejuicios latentes. Pudo haber pasado en cualquier ciudad. Argentina parece no reconocerse ya como pueblo de inmigrantes y, más que rechazarla, la xenofobia suele ser disimulada. Por caso, hay quienes les dan la bienvenida a los nuevos extranjeros cuando hace falta mano de obra, pero les dan la espalda cuando pasa el boom y el desempleo asoma. La discriminación es sólo uno de los muchos rostros de la violencia y de la conflictividad social. Las carencias materiales y afectivas facilitan que los jóvenes sean incluidos en las redes de narcotráfico. La desigualdad, la crisis de valores y el consumismo quizás hacen el resto.La paz fue posible en Río Cuarto por la irrupción de dos líderes como Juan Rodríguez, hermano del joven asesinado, y Félix Gutiérrez, presidente de la comunidad boliviana local. Para desactivar la violencia será clave que vecinos, organizaciones y autoridades cumplan lo prometido en la mediación y realicen un abordaje integral. Pero el problema no está sólo en las esquinas de Las Delicias.

