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En la Villa, las mañanas son bien cholulas

Los turistas esperan a los famosos en las calles o en las puertas de los teatros para sacarse fotos o pedirles autógrafos.

14 de enero de 2011 a las 12:01 a. m.
En la Villa, las mañanas son bien cholulas

A pesar de que en Carlos Paz las noches son muy largas, la gente parece no tomarse descanso y vuelve a las calles a la mañana. Si bien algunos prefieren ir directamente al lago o al río, una gran parte de los turistas disfruta del centro de la villa. ¿Lo que más entretiene? Esperar a los artistas para conseguir fotos o autógrafos. "Flavio, ¡sos el que mejor bailó este año!", le gritaba una jovencita de unos 17 años a Flavio Mendoza, el bailarín y acróbata que el año pasado pasó por la pista de Show Match y que el miércoles paseaba por el centro de Carlos Paz. Una señora que también alcanzó a divisarlo comentó: "Es que realmente este chico hace cosas maravillosas en el escenario. Anoche fui a verlo al teatro y la verdad es que me sorprendió".Enseguida decenas de personas lo rodearon, mientras le apuntaban con las cámaras de sus celulares. Entre fotos y autógrafos firmados, el artista estuvo más de 15 minutos con la gente y logró salir de allí con ayuda de dos policías que controlaban la calle.Un rato después, apareció el actor Diego Pérez en la carpa de un programa de radio cordobés que se emite desde una esquina céntrica de la ciudad. Ni bien el protagonista de la obra Taxi comenzó a ser entrevistado, los turistas rodearon el lugar. Antes de irse, Pérez debió cumplir con sus admiradores."Nazarena Vélez cortó la calle para promocionar la obra en la que trabaja. Yo estaba cerca y ni bien la vi me acerqué porque me parece una mujer bellísima y quería conocerla", contó la santafesina Mirta Arias.Todo trascurre de la misma manera en la mañana de la villa. Y para deleite de los cholulos, en cada esquina hay móviles de diferentes programas de radio y televisión, entre los que abundan los de chimentos de Buenos Aires, donde la visita de los famosos está garantizada. Paseo, café y compras. También están los que prefieren disfrutar de los otros atractivos. Para ellos, las opciones son tomar un café o una cerveza en algún bar, recorrer los negocios de ropa y artículos regionales y, por supuesto, comprar. "Nosotras venimos todos los días. Pedimos algo fresco y jugamos un rato a las cartas. Preferimos venir a la mañana porque a la noche es imposible caminar o encontrar algún lugar para comer", dice Angélica Mónaco, una turista de la provincia de Buenos Aires que viajó a la villa con una amiga.Otros, en cambio, prefieren caminar y ver qué hay en las vidrieras."La gente pasea mucho, pero también compra. No me puedo quejar", afirmó Pablo Novak, dueño de una óptica, y agregó que los hombres y las mujeres no escatiman a la hora de elegir buenos lentes de sol.También son muy concurridos los locales donde se venden ojotas, sandalias y vestidos hindúes para la playa. "La mujer es muy compradora. Aunque estén de paseo, siempre se llevan algo", contó Agustina Moreno, quien trabaja como vendedora en un negocio de este tipo.Y, por supuesto, no faltan los que disfrutan leyendo. Natalia Muñoz, encargada de un quiosco de diarios y revistas, dijo que las revistas de chimentos son las que más se venden.Y los libros, aunque menos, también están presentes en los gustos de la gente. Romina Albornoz, una niña tucumana de 11 años cuenta que siempre que sale de vacaciones compra algunos libros. "Prefiero los de aventuras", dice.Lo cierto es que aunque el día se preste para pasarlo en el río, muchos turistas prefieren disfrutar de las mañanas en el centro. Opciones para divertirse, sobran.

Qué leen los turistas. Libros más elegidos. La encargada de una librería ubicada en la galería Acuario contó que entre los títulos más vendidos están Comer, rezar amar, de Elizabeth Gilbert, y Secreto bien guardado, de Viviana Rivero.