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El regreso con gloria del chupete

Vapuleado hasta no hace mucho por pediatras, ahora la Medicina lo recomienda durante el sueño como prevención de muerte súbita.

17 de agosto de 2015 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
El regreso con gloria del chupete
Amplia variedad. Vicente tiene un arsenal de chupetes para su tranquilidad, pero fundamentalmente para la de sus papás, Gabriela y Lucas (Facundo Luque/LaVoz).

Cambia, todo cambia, dice la canción. Y en la crianza de los bebés, el derrumbe de un par de hábitos muy arraigados confirmaría que es así. La primera máxima que se vino abajo con estrépito fue que, a diferencia de lo que habían transmitido durante décadas madres y abuelas, los bebés no debían dormir boca abajo ni de costado sino boca arriba, lo que confundió a toda una generación parental, que debió comenzar a hacer lo que estaba absolutamente prohibido.Y desde hace un tiempo, para nueva sorpresa de los padres con hijos ya crecidos y a contramano de lo que había sido el paradigma histórico que desalentaba el uso del chupete por considerarlo un mal hábito, la medicina empezó a promover en forma expresa dárselo a los bebés en los momentos del sueño, al menos hasta el año de vida.¿Por qué? La razón principal es que, a través de diversos estudios científicos, se comprobó que tiene un efecto de protección contra el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), cuya mayor prevalencia se da en el primer año y, en especial, entre el 1° y 4° mes de vida. Además de tranquilizarlos y darles placer, en el caso puntual de los bebés prematuros, ha dado evidencia de numerosos beneficios.El chupete contribuye, en efecto, a reducirles el estrés y aliviarles el dolor, así como a acelerar la maduración del reflejo de succión, lo que posibilita la transición más rápida de la alimentación por sonda a la succión oral completa. Y también, por algún mecanismo que aún no está claro, acelera el aumento de peso, que impacta en una reducción de los días de internación en neonatología. Los beneficios pesan más En base a esa evidencia, este año el Ministerio de Salud de la Nación, a través de la Dirección Nacional de Maternidad e Infancia y del Programa Nacional de Salud Bucodental, publicó una guía de recomendaciones sobre el uso del chupete. En esa línea, su utilización también es promovida por la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) en los consejos para el sueño seguro del bebé, así como por la Academia Americana de Pediatría como una estrategia para reducir el riesgo de SMSL.De la misma manera, comenzaron a sumarse evidencias en contra de los detractores del chupete que sostenían que su uso conspira contra la lactancia materna, ocasiona maloclusiones dentarias, puede afectar el desarrollo del niño y generar más episodios de otitis."La principal objeción de los pediatras se basaba en que durante mucho tiempo se consideró que podía desalentar la lactancia materna, al ser el chupete un posible 'confusor' del pezón", explicó el pediatra Luis Ahumada, presidente de la SAP, filial Córdoba."Pero mientras esa postura no tenía evidencias firmes –precisó–desde hace varios años hay estudios que muestran diferencias estadísticamente significativas de que entre los bebés que usan chupete hay menos muertes súbitas que entre los que no lo hacen". Lactancia Asimismo, estudios aleatorizados no encontraron evidencia de que el chupete ni las tetinas redujeran las tasas de lactancia materna cuando el amamantamiento estaba establecido y las madres comprometidas con la alimentación a pecho de sus hijos. Y tampoco pudieron corroborarse los datos sobre el incremento de otitis en niños que usan chupete con respecto a los que no lo hacen. Sobre las maloclusiones dentarias, a su vez, los trabajos disponibles señalan que si bien hay una relación significativa entre el uso del chupete con la mordida cruzada posterior, se da en especial si el hábito perdura más allá de los 36 meses o si la forma del chupete utilizado no es anatómica. Tampoco es "canilla libre" Como los beneficios parecen superar con creces las desventajas, hace ya algunos años que la Sociedad de Pediatría promueve que los bebés usen el chupete para dormirse. "La recomendación consiste en que se lo introduzca recién cuando la lactancia está bien establecida, lo que suele suceder a los 10 o 15 días de vida, y que hasta el año de vida el bebé lo use en todos los momentos del sueño (no sólo a la noche) aunque después lo tire o se le caiga", puntualizó Ahumada.Pero a pesar de que la Sociedad de Pediatría asumió esta postura hace ya un par de años, hay profesionales que se resisten a recomendarlo. Pero a la última palabra en este retorno con gloria del chupete la tienen, sin duda, los papás y los bebés, que ahora parecen poder disfrutar sin culpas de lo que antes estaba mal visto."En la lista de cosas para llevar a la clínica estaba el chupete, y mi bebé, Isabela, lo usó desde la primera noche sin que interfiriera para nada en la lactancia", contó Natalia, mamá primeriza."Ahora acaba de cumplir 1 año y lo sigue usando. Y es que el chupete es de gran ayuda para ella y para nosotros, sobre todo cuando llora o a la hora de dormir porque la calma automáticamente", informó."Por eso no tengo planes de sacárselo al menos por ahora, porque estoy segura de que no le hace daño", concluyó.

Lo que hay que saber

Momento. Ofrecer el chupete al bebé para dormir, no sólo a la noche sino cada vez que duerme, aunque después lo tire. El uso del chupete se promueve desde que está bien establecida la lactancia materna (en general a partir de los 10 o 15 días de vida) hasta los 12 meses, cuando es el momento de empezar a reducir su uso.

Uso. Nunca usarlo para demorar el momento de alimentación del niño ni para espaciar mamadas.

Recomendación. Nunca colgarlo con cintas o cadenas del cuello del bebé, ya que provocan riesgo de asfixia.

Prohibido. Untarlo con miel, azúcar ni otros endulzantes.

Higiene. Lavarlo después de cada uso con agua y jabón. Si se cae al piso o se ensucia, los adultos no deben limpiarlo con su boca.

Salud bucal. Para proteger la anatomía bucal, debería ser de silicona o látex, tener forma aplanada o anatómica y un tamaño adecuado a la edad del bebé.