El mundo está mal repartido
Los medios muestran que las cosas han dejado de funcionar hasta en países con sólidas tradiciones: de Chile a Brasil, de Inglaterra a Francia. Rosa Bertino.
Casi por unanimidad, la prensa coincidió en que el rescate de los mineros chilenos fue "el" hecho de 2010. El presidente Sebastián Piñera aprovechó para hacer una gira mundial y recibir cálidos flashes y abrazos. Apenas dos meses más tarde, el país vecino mostró otra cara, acaso más cercana a la verdad. La avanzada tecnológica pudo salvar a 33 mineros atrapados en el socavón, pero el atraso social deparó una muerte horrenda a 81 reclusos. Por suerte, los anuarios ya estaban editados. De lo contrario, ambas fotos tendrían derecho a compartir tapa. Se equivocan quienes murmuran que "los buenos merecían ser salvados…". Ese razonamiento nos hundirá a todos. Consolación. Como a la malaria hay que sumarle el gen nacional, sirva de consuelo que el motín y sus consecuencias no hayan ocurrido acá. Si no, los cruces de factura llevarían semanas. Sin embargo, los medios muestran que las cosas han dejado de funcionar hasta en países con sólidas tradiciones. Piñera admitió que la situación penitenciaria chilena "es inhumana". Carlos y Camila no pueden cumplir con las obligaciones reales británicas, porque les tiran con huevos podridos. La policía francesa desaloja con obuses los edificios ocupados por inmigrantes ilegales. En Brasil, el país con mejores indicadores y perspectivas de América latina, fuerzas combinadas de aire, ¡mar! y tierra invadieron favelas para combatir el narcotráfico. Y ni hablemos de México. "Favelización". El temido fantasma de la "favelización" se corporizó en la Capital Federal y el gobierno de la Ciudad Autónoma no sabe cómo encararlo. Quizá es demasiado tarde. Aunque nadie quiere correr gente a los tiros, la expansión de villas y asentamientos genera pánico. Es uno de los comentarios más escuchados, a medida que en Córdoba también afloran las apropiaciones de terrenos. A su manera, Argentina vive un problema parecido al de Europa: concentración urbana donde hay más trabajo, servicios u oportunidades (de toda índole) y el continuo ingreso de inmigrantes que huyen de la miseria. Tampoco tiene gollete decirle "xenófobo" a quien reacciona si bolivianos, peruanos o paraguayos se adueñan de espacios públicos y luego exigen título de propiedad. Mejor sería que el canciller, cuando le quede un momentito, se siente a negociar con los respectivos embajadores. ¿O lo que está pasando en Villa Soldati no es una hipótesis de conflicto? Torciditos. Este mundo está superpoblado y pésimamente repartido. Los chinos son 1.300 millones. El Distrito Federal de México tiene 20 millones. Hace un siglo, América era un continente que ansiaba ser habitado y explotado y recibía inmigrantes con los brazos abiertos. Hoy los está cerrando, por cuestiones que no competen a esta columna y que caen mal al hígado... y al corazón. Los derechos humanos no se honran sólo abriendo más oficinas y posgrados, dando conferencias y recordando el pasado, sino abocándose a los dramas del presente.

