El hombre de un destino
Fue una noche de enero de 1967, cuando a Víctor Heredia la vida se le presentó con la cara y la voz de Reynaldo Wisner para convidarlo con un destino de cantor popular.
13 de octubre de 2013 a las 12:01 a. m.
Fue una noche de enero de 1967, cuando a Víctor Heredia la vida se le presentó con la cara y la voz de Reynaldo Wisner para convidarlo con un destino de cantor popular. “Estaba en Cosquín como turista junto a un grupo de amigos. Claro que había llevado mi guitarra, porque me gustaba cantar y componer desde siempre, pero ya le había prometido a mis padres que iba a terminar mi carrera de letras”, recordaba, con la pena fresca por la noticia.

