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El gol que le falta al Kempes

Frente a los problemas de seguridad y de coordinación en el mayor estadio de Córdoba, autoridades y clubes reconocen que hay aspectos para mejorar, pero se cruzan responsabilidades.

05 de septiembre de 2015 a las 12:12 a. m.
El gol que le falta al Kempes

Cada evento que se desarrolla en el estadio Mario Alberto Kempes es seguido por un caos de tránsito y acompañado por largas colas de espera para el ingreso del público, malos servicios y desorden a la salida.

El estadio fue inaugurado hace 37 años para ser una de las sedes del Mundial de 1978. Pese al explosivo crecimiento poblacional de esa zona de la ciudad de Córdoba, la estructura vial se ha mantenido casi sin cambios.

¿Vale la pena seguir yendo al Kempes, por ejemplo, a ver un partido de fútbol que se puede apreciar gratis, en directo y con calidad televisiva digital en la comodidad del propio living? Los fanáticos del deporte sin duda dirán que sí. Porque la pasión no es la misma desde la tribuna que desde un sillón hogareño. Pero no a costa de cualquier riesgo.

Este informe muestra lo que ocurre en el estadio y no aparece en los resúmenes de la televisión. El costado que no ven los funcionarios que van a los palcos ni pueden ver los periodistas que trabajan desde el sector destinado a la prensa.

En la organización de los espectáculos y partidos en el Kempes intervienen muchas reparticiones. Si bien se hacen reuniones previas para estudiar la organización, sigue habiendo muchas áreas grises.

La Policía de la Provincia, la Agencia Córdoba Deportes, diversas reparticiones de la Municipalidad de Córdoba (Policía de Tránsito, Control y Fiscalización, Ferias y Mercados, Bienestar Social), la Liga Cordobesa de Fútbol, empleados del gremio Unión de Trabajadores de Entidades Deportivas y Civiles, comerciantes, cooperativas de “naranjitas”, etc. Todos tienen su parte de responsabilidad en estos eventos.

Directivos de los dos clubes que usan habitualmente el estadio, Belgrano y Talleres, reconocieron falencias organizativas, pero también contaron que hacen esfuerzos por mejorar el trato y los servicios para el público.

Talleres, que hace años enfrenta un problema con la barra brava, está en conversaciones con las autoridades municipales y provinciales para involucrarse de manera más activa con todo lo que ocurre en el exterior del estadio antes, durante y después de los partidos.

A pocos minutos de finalizado un encuentro, así se ve la salida. (Foto: Facundo Luque)
A pocos minutos de finalizado un encuentro, así se ve la salida. (Foto: Facundo Luque)
El estacionamiento también es un problema. En los playones del estadio cobran dos veces. (Foto: Facundo Luque)
El estacionamiento también es un problema. En los playones del estadio cobran dos veces. (Foto: Facundo Luque)
El egreso, uno de los principales problemas del Kempes. (Foto: José Gabriel Hernández)
El egreso, uno de los principales problemas del Kempes. (Foto: José Gabriel Hernández)
El acceso al estadio se complica cuando se acerca la hora del partido. (Foto: Ramiro Pereyra)
El acceso al estadio se complica cuando se acerca la hora del partido. (Foto: Ramiro Pereyra)
Una marea humana se ve desde arriba luego del final de cada partido. (Facundo Luque)
Una marea humana se ve desde arriba luego del final de cada partido. (Facundo Luque)
Los vendedores se ubican en cualquier sector. No parece haber un control estricto en algunos partidos.
Los vendedores se ubican en cualquier sector. No parece haber un control estricto en algunos partidos.

El Kempes es el estadio de fútbol de mayor capacidad en Córdoba. Puede alojar a 57 mil espectadores.

Peligro de tragedia

Al final de cada evento, se producen imágenes que encienden una luz de alerta: quedan sin abrir portones que deberían permitir la salida fluida del público y otros permanecen peligrosamente semicerrados.

Es común ver, por ejemplo, a la salida de la tribuna Gasparini, algún portón con sus hojas corridas hacia adentro. Es una situación peligrosa porque, en caso de corridas o amontonamientos, atrapa a la multitud y favorece los aplastamientos.

Hay quioscos que obstaculizan escaleras, una invasión de vendedores ambulantes con y sin habilitación, centenares de “naranjitas” que se transforman en breves patrones de hectáreas enteras de estacionamientos improvisados. Todo contribuye a convertir el final de cada espectáculo en una multitudinaria carrera de obstáculos.

En otros lugares del mundo, muchas de las grandes tragedias en estadios ocurrieron porque alguien se olvidó de abrir un acceso o porque un portón se trabó, o por pequeños descuidos organizativos.

Conflictos en el estadio.
Conflictos en el estadio.
La salida del público se ve obstaculizada al final de los partidos por una veintena de carros choripaneros y pancheros, y vendedores que atraviesan sus puestos impidiendo el desplazamiento del público. Si hubiera una corrida, actuarían como una trampa.
La salida del público se ve obstaculizada al final de los partidos por una veintena de carros choripaneros y pancheros, y vendedores que atraviesan sus puestos impidiendo el desplazamiento del público. Si hubiera una corrida, actuarían como una trampa.

Todo está permitido

Los carros están ubicados en el peor lugar posible. La Policía reconoce que esos comercios no pueden estar ahí, pero que cuando intentan trasladarlos chocan con autorizaciones precarias, verbales o escritas, emitidas por funcionarios de las áreas de Control y Fiscalización, o de Ferias y Mercados, ambas de la Municipalidad de Córdoba.

Desde la Municipalidad, contraatacan señalando a la Policía por permitir el ingreso irregular de docenas de vendedores y parrilleros detrás de las tribunas.

El público de la tribuna Gasparini (con capacidad para casi 20 mil personas) debe salir esquivando a docenas de puestos de vendedores. Algunos hacen fuego en el piso y atraviesan sus puestos de manera transversal. ¿Quién los deja ingresar detrás de las tribunas? ¿La Municipalidad? ¿La Policía?

La salida del estadio, en primera persona

"No son cacheos, son palpados"

Cada persona que entra al Kempes, sea hombre, mujer, niño o bebé, es cacheada por policías en el ingreso.

El comisario mayor Daniel Grigioni, subjefe de Seguridad Capital e integrante del Consejo de Seguridad Deportiva Provincial (Cosedepro), que se reúne antes de cada evento para organizar los operativos, dijo que “no son cacheos sino palpados”. El objetivo es controlar que nadie ingrese con armas ni objetos peligrosos.

La noche del domingo 27 de julio, cuando jugaron Belgrano y Boca, detrás de la tribuna Gasparini se formó una hilera de personas de 800 metros. Las casi 20 mil ubicaciones de esa tribuna estaban todas vendidas, pero la Policía había puesto a sólo tres oficiales a hacer el primer palpado.

El exárbitro Javier Collado, actualmente en el área de Control de Transporte de la Municipalidad, admitió que debido “al cáncer de violencia en el fútbol, todo el público, así sean familias o mujeres embarazadas, al final termina siendo tratado como si fuera barrabrava”

La Policía debe realizar un cacheo a cada uno de los asistentes al Kempes. (Foto: Sergio Cejas)
La Policía debe realizar un cacheo a cada uno de los asistentes al Kempes. (Foto: Sergio Cejas)
Al momento de comenzar el evento, las filas se rompen y mucha gente entra sin ser revisada. (Foto: José Hernández)
Al momento de comenzar el evento, las filas se rompen y mucha gente entra sin ser revisada. (Foto: José Hernández)
Empleados de Utedyc son los encargados de controlar el ingreso al estadio. (Foto: Ramiro Pereyra)
Empleados de Utedyc son los encargados de controlar el ingreso al estadio. (Foto: Ramiro Pereyra)
La Policía debería realizar el cacheo sobre cada uno de los asistentes al estadio. (Foto: Ramiro Pereyra)
La Policía debería realizar el cacheo sobre cada uno de los asistentes al estadio. (Foto: Ramiro Pereyra)

Cada persona que ingresa al estadio debería ser revisada por la Policía.

El tránsito y el estacionamiento son dos de los mayores dolores de cabeza que tiene el estadio. La avenida Cárcano y las dos playas de tribunas cabeceras no alcanzan para contener a los 25 mil vehículos que suele convocar cualquier evento que atraiga más de 50 mil personas.
El tránsito y el estacionamiento son dos de los mayores dolores de cabeza que tiene el estadio. La avenida Cárcano y las dos playas de tribunas cabeceras no alcanzan para contener a los 25 mil vehículos que suele convocar cualquier evento que atraiga más de 50 mil personas.

Territorio naranjita

El estadio tiene dos playas exteriores, detrás de las populares, a las que se ingresa luego de pagar a “la organización” un bono de 50 pesos.

Pero una vez que los conductores ingresan y estacionan su vehículo, cada conductor debe pagar de nuevo, esta vez a un “naranjita” que cuida el auto en la playa por la cual ya pagaron.

No hay tarifa fija, pero el que no paga puede temer, con razón, por la integridad de su vehículo y por los robos, que son comunes en estos encuentros.

Como las dos playas se llenan rápidamente, el resto de los automovilistas debe dejar su vehículo a gran distancia del estadio. Cerca del estadio y en la zona de Villa Belgrano se pagan 50 pesos a los “naranjitas”, y a más de un kilómetro de caminata, el precio desciende a 30 pesos.

Los “naranjitas” afirman tener permiso de la Provincia (lo que fue negado por el titular de la Agencia Córdoba Deportes, Agustín Calleri) o de Control y Fiscalización de la Municipalidad. El titular de esta última repartición, José Fernández, no respondió los pedidos de entrevista que le hizo este medio.

Decile al futuro que venga

La única avenida que pasa junto al estadio, la Cárcano, debe absorber no sólo el tránsito de los partidos y espectáculos, sino además el que atraviesa la zona noroeste de la ciudad no vinculado a los eventos.

El número de autos se multiplica los fines de semana si hay fiestas y bailes en el Complejo Feriar. También en la temporada turística, cuando los viajeros regresan los domingos por la tarde desde los valles serranos por la autopista a Villa Carlos Paz. Los kilómetros de avenida entre el estadio y El Tropezón quedan taponados con embotellamientos que duran horas.

La solución para los atascos que se producen en cada espectáculo convocante en el estadio Kempes es una obra impactante que consta de al menos 12 puentes, un tramo elevado de más de tres kilómetros, dos nudos viales y una red de colectoras cuyo costo asciende a más de 190 millones de dólares.

Se trata del cierre del anillo noroeste de la avenida de Circunvalación, proyectada y licitada en 2011 durante la anterior gestión del ahora gobernador electo Juan Schiaretti, quien volvió a prometer su realización para el nuevo mandato que comenzará en diciembre.

En el proyecto consta la finalización del tramo ruta 5-avenida Spilimbergo y está dividido en tres secciones. En noviembre de 2011 se firmó el contrato con la unión transitoria de empresas (UTE) formada por Roggio y Electroingeniería, para la construcción de los tramos ruta 5-ruta 20 y ruta 20-El Tropezón, incluyendo el nudo vial que hoy se está construyendo, por un monto de 257 millones de dólares.

La culminación del primer mandato de Schiaretti y la profundización de la pelea entre la Provincia y el Gobierno nacional provocaron que, salvo el nudo vial del Tropezón, no se ejecutara la obra proyectada.

El tramo cercano al Kempes (entre El Tropezón y avenida Spilimbergo) tiene 5, 2 kilómetros y es el más complejo, ya que atraviesa una zona densamente poblada, como es el Cerro de las Rosas. El proyecto, dirigido por la Dirección Provincial de Vialidad, implica construir 12 puentes, dos nudos viales, un viaducto sobreelevado y un túnel.

Imagen de la nota

Colaboraron en el informe: Walter Kanqui (redacción y video); Diego Marconetti y Hugo García (redacción); Andrés Blanco (edición de videos); Ramiro Pereyra, Sergio Cejas, José Hernández, Darío Galiano y Facundo Luque (fotografía y videos); y Equipo de Desarrollo Multimedia. Coordinación: Joaquín Balbis.