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El cura “Pepe” celebrará un casamiento muy especial: el de su propio hijo

El párroco de Pasco se ordenó a los 50 años, antes dejó el seminario, estuvo casado y tuvo un hijo, a quien casará la semana que viene.

03 de abril de 2010 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
El cura “Pepe” celebrará un casamiento muy especial: el de su propio hijo

La celebración del matrimonio que el próximo viernes oficiará José Alberto Cruchinho (64), párroco del pueblo de Pasco, ubicado a 208 kilómetros al sudeste de la ciudad de Córdoba, tendrá un detalle especial. Esta vez será su hijo quien estará frente al altar para dar el “sí”, en una ceremonia más que familiar.

“Así como bauticé a mis nietos, ahora casaré a mi hijo”, cuenta Cruchinho, a quien todos en su pueblo llaman –con un dejo afectivo y cercano– padre “Pepe”.

Cruchinho se ordenó sacerdote a los 50 años, nueve años después de que su mujer falleciera, víctima de un cáncer, y más de 20 años después de haber dejado el seminario, allá por 1971.

Pablo Andrés es su único hijo, y quien la semana próxima le responderá a su papá con aquella fórmula católica que jura compromiso.

“Es un momento muy especial. El casamiento es confirmar una situación de vida que uno acompaña muy de cerca como hace todo padre cuando llega ese momento”, asegura el popular sacerdote al dialogar con La Voz del Interior.

“Pepe” cuenta que fueron Pablo y su novia quienes le preguntaron si los quería casar. La respuesta estaba servida: “Estoy conforme con la actitud de ellos. Los quiero acompañar en ese momento”.

La opción por los pobres. Cuando el sacerdote cuenta su historia lo hace tratando de derribar toda posibilidad de que su caso sea vea visto bajo la lupa del asombro.

“Hay varios curas que se casaron, tuvieron su familia y luego se ordenaron sacerdotes, tras distintas circunstancias de la vida”, señala, aunque reconoce entre risas que casar a un hijo es algo “poco común”.

El primer acercamiento de “Pepe” con el sacerdocio fue a fines de los ’70. En ese entonces, hacía trabajos comunitarios en barrio Bella Vista como parte de su seminario. Pero en 1971 decidió alejarse.

“Nosotros hablábamos de los curas obreros, el compromiso con la gente, la opción por los pobres. Quienes estaban al frente del seminario quisieron terminar con esa experiencia en las comunidades y nosotros tuvimos que hacer otra opción de vida”, explica.

Cruchinho se puso a estudiar psicopedagogía, empezó a trabajar como viajante y conoció a quien fue su mujer. Se casaron en un año convulsionado, 1976, y tuvieron a Pablo. Pero en 1987 ella falleció.

Tras la pérdida, “Pepe” se mudó a Villa María junto con su hijo, y ahí se reencontró con sacerdotes que habían sido claves en su vocación. Lo motivaron para volver al seminario, aunque a Pablo no le agradaba mucho la idea.

“Era adolescente, y decir en la escuela que su padre iba a ser cura no era fácil. Con el tiempo lo entendió”, cuenta. Su hijo ya le dio tres nietos, a quienes “Pepe” bautizó.

“Pepe” dice que entre aquel tiempo en que dejó el seminario y el momento en que decidió volver pasaron muchas cosas, pero su fe siempre se mantuvo intacta. Cree que varias cosas cambiaron desde su salida. “Hoy los chicos tienen una formación distinta. No viven aislados de la realidad. Son cosas que se van logrando”, señala.

El próximo viernes “Pepe” estará junto a Pablo como cualquier padre, pero al mismo tiempo, de un modo más que especial. “Me han pedido algo simple, nada de marcha nupcial. Vamos a hacer algo como... muy... familiar”, dice, y el calificativo elegido no podría ser más oportuno.

Un pueblo del sudeste cordobésUbicada en el departamento San Martín, Pasco es una localidad centenaria de 1.200 habitantes, enclavada en una de las zonas agrícola-ganadera más importantes del país.

Vidas paralelas

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