El caso que encendió una peligrosa mecha
Después del crimen de Rodríguez, sus allegados salieron a cuestionar públicamente a toda la comunidad boliviana.
Después del crimen de Rodríguez, sus allegados salieron a cuestionar públicamente a toda la comunidad boliviana. Esto desató la xenofobia y el caos. En tanto, los familiares de los acusados por el homicidio denunciaron que durante años estuvieron sometidos a robos por parte del grupo de amigos del joven asesinado. Aseguraron que los amenazaban con quemarles las casas y hasta con matar a quienes llamaran a la Policía a Las Delicias. En medio de la tensión reinante, por cada detención hubo saqueos, violencia, pedradas. Los inmigrantes comenzaron a huir del barrio. Algunos llegaron a vender por monedas sus casas. Se mudaban de noche para evitar represalias. "Nos quieren matar porque somos bolitas", expresaban asustados los niños. "Como animales nos botan del barrio", denunciaban las mujeres, desesperadas por regresar a Bolivia.Fue la intervención del hermano de "Toto", Juan Rodríguez, y el accionar del presidente de la colectividad, Félix Gutiérrez, lo que devolvió la paz a barrio Las Delicias.Pese al dolor por la pérdida de su hermano, "Juani" salió por todos los medios a pedirles disculpas a la comunidad boliviana y a solicitarles que no se vayan del barrio. Junto a Gutiérrez y otros referentes, protagonizaron un acuerdo de mediación en la Defensoría del Pueblo.Las autoridades se comprometieron a atender los problemas sociales de los jóvenes del sector, a brindar más iluminación y seguridad.Hoy, Juani Rodríguez espera que se haga justicia por "Toto", pero ha perdido la confianza en que pueda cambiar la realidad del sector.Menciona que "lo único bueno" es que quedó instalado en Las Delicias un destacamento policial que los propios bolivianos construyeron -en horas-, y donaron a la fuerza para que no dejen al barrio abandonado a su suerte.

