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El aniversario del mundo

Ayer a las 21 se cumpliría el nuevo aniversario de la creación del planeta, proceso que habría tenido lugar desde el anochecer del 22 de octubre del 4004 a. de C., hasta el 26 de octubre de ese mismo año, justo para la hora del vermú.

27 de octubre de 2013 a las 12:02 a. m.
El aniversario del mundo

La Tierra cumplió anoche 6.017 años, si nos guiamos por el calendario que enarbolan algunos creacionistas, además de casi la mitad de los estadounidenses.

Para mayor precisión, ayer a las 21 se cumpliría el nuevo aniversario de la creación del planeta, proceso que habría tenido lugar desde el anochecer del 22 de octubre del 4004 a. de C. (antes de la era común o antes de la era cristiana, según la creencia de quien lo afirma), hasta el 26 de octubre de ese mismo año, justo para la hora del vermú.

Fue el obispo irlandés James Ussher, en 1950, quien calculó y estableció esas fechas, en su Annales veteris testamenti, a prima mundi origine deducti (conocido como Anales del mundo ).

Su método se basó en una interpretación de la Biblia, que consiste en sumar hacia atrás los ciclos vitales de sus personajes, más la supuesta duración de ciertos acontecimientos, hasta llegar a la creación del mundo.

Además de ser arzobispo de Amagh, James (Jacobus, para los amigos), provenía de una rica familia angloirlandesa, por lo que podía darse el lujo de tomarse todo el tiempo que quisiera para calcular, justamente, el tiempo.

Dedujo, por ejemplo, que la expulsión de Adán y Eva del Paraíso ocurrió el lunes 10 de noviembre del 4004 a. de C. (los tomó por sorpresa a la hora de la siesta; o que el final del Diluvio Universal, cuando el arca de Noé se posó sobre un monte, tuvo lugar el miércoles 5 de mayo del 2348 a. de C. Fue a la hora del almuerzo, porque Noé no dejó bajar a nadie hasta que no lavaron los platos.

Tamaña meticulosidad hizo que Anales del mundo tuviera una gran repercusión y aceptación entre sus contemporáneos.

En rigor, no se diferencia en tantos años del calendario hebreo, cuya versión actual se estableció alrededor del siglo IV. Pero, aunque la comunidad judía acaba de celebrar el Año Nuevo 5773, está claro que se trata de una dimensión simbólica. Se sabe ya que la Tierra tiene más de 4.400 millones de años, o que la cucaracha se las ingenia para sobrevivir al Raid o a las catástrofes climáticas desde hace 300 millones de años.

Sin embargo, muchos fanáticos religiosos, entre ellos un gran porcentaje de cristianos protestantes, sigue creyendo en el calendario de Ussher. Es más: los creacionistas aún luchan y hacen campaña para enseñar el diseño inteligente –opuesto a la teoría de la evolución– en las escuelas de algunos estados estadounidenses.

Si Ussher hubiera tenido razón, ayer hubiéramos celebrado la culminación de la semana del nacimiento de la Tierra. Hoy empezaría un nuevo ciclo.

Haciendo una analogía con el acto eleccionario en Argentina, podría decirse que hoy empezará un nuevo ciclo. No importa de qué signo. Con los nuevos o con los viejos. Seguramente se escucharán discursos religiosos al final del día.

Los cruzados dirán que ganaron, que empataron o que perdieron con trampa. Y que por eso, ahora, van por todo, con cualquiera de los tres argumentos.