El agua que desnuda
En febrero y marzo, llovió más de lo habitual en Córdoba y ese exceso hídrico desnudó varios problemas.
En febrero y marzo, llovió más de lo habitual en Córdoba y ese exceso hídrico desnudó varios problemas. Y evidenció que lo inusual está lejos de lo imposible. Hubo ríos que, sin sistema de alerta de crecidas, provocaron tragedias. Pueblos y ciudades que urbanizaron hasta las costas que los ríos, alguna vez, iban a volver a demandar. Cientos de miles de hectáreas de campos inundadas, con canalizaciones deficientes, escaso control sobre las improvisadas y ausencia de los microdiques rurales, tantas veces proyectados. Hubo napas que subieron: hacia el este, hay zonas más habituadas a convivir con el agua a centímetros del suelo, pero ahora inquieta a pueblos del centro del mapa. La suba de esas capas freáticas suma riesgos sanitarios en localidades sin redes cloacales. Y, vaya, la mayoría no tiene cloacas.

