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Historias. Rubén Buttafuoco: el piloto que aterrizó en su sueño de ser veterinario después de los 80 años

Tras décadas de postergación, dificultades económicas y kilómetros de distancia, este alumno de la UNRC completó su segunda carrera universitaria, demostrando que el entusiasmo por aprender no tiene fecha de vencimiento.

19 de marzo de 2026, 14:54

El miércoles 18 de marzo no fue un día cualquiera en los pasillos de la Facultad de Agronomía y Veterinaria (FAV) de la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC). Entre jóvenes que apenas asoman a la vida adulta, caminaba Rubén Buttafuoco (86), un hombre cuya mirada refleja la sabiduría de quien ya ha recorrido muchos mundos.

Rubén no iba como visitante, sino como protagonista: rindió su trabajo final y se consagró como flamante médico veterinario.

La historia de Rubén es un relato de persistencia que desafía las estadísticas y los prejuicios sobre la edad. Aunque su vida profesional estuvo marcada por su labor como piloto, la medicina veterinaria fue siempre una asignatura pendiente, un sueño que "esperó, pero no se olvidó". Su graduación marca un hito histórico para la institución y un ejemplo de que la educación pública es el puente hacia cualquier meta, sin importar el momento del reloj biológico.

Un camino de distancias y resiliencia

El trayecto académico de Buttafuoco no fue lineal. Comenzó sus estudios hace años en la Universidad de Buenos Aires (UBA), mientras trabajaba en el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). Sin embargo, la vida y el trabajo lo trasladaron a la zona de Villa del Dique, en la provincia de Córdoba. Este cambio geográfico lo llevó a retomar su formación en la UNRC, donde logró validar 29 materias por equivalencia para continuar lo que había iniciado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Caba).

UNRC. Rubén cumplió un sueño más.
UNRC. Rubén cumplió un sueño más. ((Captura de video).)

Pero el camino estuvo lejos de ser sencillo. Al no residir en la ciudad de Río Cuarto, Rubén debió enfrentar el desafío de rendir materias en condición de libre y completar gran parte de su tramo final bajo la modalidad a distancia. Las dificultades económicas y la fatiga propia de los años también se hicieron presentes.

"Tuve dificultades económicas, de distancia... pero las fui sacando de a poco a las materias. Muchas veces pensé en tirar la toalla pero si terminé una carrera voy a terminar la otra", confesó Rubén a medios radiales de Río Cuarto.

El conocimiento como motor de vida

Para su examen final, Buttafuoco no eligió un tema menor. Su trabajo de grado se tituló “Actualización en Enfermedades Zoonóticas Emergentes, Enfermedades Transmitidas por los Alimentos y Factores Ambientales y Salud”. Una temática de absoluta relevancia sanitaria que refleja su compromiso con la salud pública y el bienestar animal.

A pesar de la magnitud de su logro, Rubén mantiene una humildad que conmueve. "Fue duro pero no es nada extraordinario", aseguró en diálogo con FM 97.7, minimizando el impacto de su hazaña personal. Para él, el secreto radica en la disciplina y en una filosofía de vida que aplicó tanto en el aire como en la tierra: "Antes de ser veterinario, ejercí la profesión durante muchos años. Y si algo aprendí en esas instituciones es que no hay que rendirse nunca".

Un mensaje para las nuevas generaciones

Defender su trabajo final fue un momento cargado de emoción no sólo para su familia, sino para toda la comunidad académica. El hombre tuvo palabras de profundo agradecimiento para los docentes, el personal no docente y aquellos "compañeros alumnos" con los que compartió el aula de forma temporal.

Su mensaje final es una brújula para quienes hoy se sienten agobiados por las presiones académicas o personales: "Siempre hay que mirar para adelante".