Educación de la Nación defendió los polémicos textos de lectura
Había sido cuestionado en Mendoza por imágenes de sexo explícito y la ridiculización de creencias religiosas.
El Ministerio de Educación de la Nación aclaró hoy que los textos enviados a escuelas secundarias de Mendoza, que provocó críticas de parte de directivos por su contenido con imágenes de sexo explícito y la ridiculización de creencias religiosas, "no" son de carácter obligatorio, y destacó que "los docentes evalúan la pertinencia y el abordaje pedagógico" de esos escritos.
Además, la cartera que conduce Alberto Sileoni señaló que los textos en cuestión "han sido incorporados al Operativo Nacional de Entrega de Libros" y "fueron seleccionados y aprobados por una Comisión Asesora Federal del Operativo en el año 2010".
Director indignado. La polémica se generó cuando Osvaldo Calvente, director de la escuela técnica "Ingeniero Guillermo Villanueva" de la localidad mendocina de Maipú, calificó al texto "La historieta del inspector Justo" como "subido de tono" y consideró que en el escrito se "denigra" a la mujer.
El docente relató que cuando vio los libros que habían llegado a la escuela que dirige convocó "a varios profesores" que se "horrorizaron" (ver más en el diario Los Andes).
Añadió que los docentes le manifestaron que "de ninguna manera pueden ser vistas por los alumnos estas imágenes que hablan por sí solas, más allá del argumento que pueda tener cada una de las partes de este libro".
El Ministerio de Educación de la Nación emitió hoy un comunicado en el que informó que "se trata de las obras Sin novedad en el frente, de Patricia Breccia; El inspector Justo y otras historias, de Sanyú; y Peter Capusotto, el libro, de Diego Capusotto y Pedro Saborido".
"Estos libros integraron la selección 2010 del Operativo, y fueron adquiridos por la cartera educativa durante 2012. El proceso de evaluación de las obras incorporadas al Operativo de Entrega de Libros está a cargo de una Comisión Asesora Nacional, integrada por especialistas en literatura infantil y juvenil designados por cada una de las 24 jurisdicciones", aseveró el organismo oficial.
No sería para el aula. Según Educación, esta comisión "emitió un informe" en el que estableció que "esta colección ha sido pensada para acercar a los alumnos del ciclo básico y del ciclo orientado de la Escuela Secundaria múltiples lecturas de los géneros tradicionales y de los nuevos géneros -tales como la historieta, la novela gráfica y el libro-álbum- que involucran lenguajes y formatos poco explorados hasta hoy en la escuela y, muchas veces, lejanos en apariencia al mundo adulto".
"No es su objetivo trabajarla en el aula, sino que los alumnos, orientados por un bibliotecario o por los profesores de distintas áreas, puedan recorrerla desde distintos itinerarios posibles", se puntualizó. Además, "será tarea del profesor o el bibliotecario contextualizar las obras en el tiempo y espacio en el cual han sido concebidas, para acortar la distancia entre la obra y sus posibles lectores", planteó esa comisión. "Dicho material no es de carácter obligatorio y los docentes evalúan la pertinencia y el abordaje pedagógico de los mismos en el aula", subrayó la cartera educativa.
El ministerio conducido por Sileoni indicó que "con esta iniciativa" se "busca distribuir material de calidad literaria, favoreciendo de este modo los procesos de aprendizaje de la lectura y la escritura; y no impactar negativamente o dañar los preceptos y creencias de las comunidades".
Críticas. El especialista en educación y psicopedagogo Alejandro Castro Santander destacó que se trata de un tipo de bibliografía que "uno las podrá conseguir en librerías, kioscos, pero en la escuela tiene que entrar todo lo que sea formativo, educativo".
"Yo diría que no tiene nada que ver con la educación", opinó Castro Santander, quien declaró: "Tal vez nos hemos quedado más impresionados con lo que tiene contenido sexual, pero el material que yo vi, que era material de nivel inicial, de primaria, de secundaria y de los Cebas (Centros de Adultos), el contenido era altamente vulgar".
Al argumentar su opinión, en especialista dijo que los textos son vulgares porque contiene "versos que hacen relación a brindar con la familia, para vengarse, y ˜poner meo en la sidra˜".
"Versos que hacen referencia al amor y lo definen como que el amor es soportar ˜la mierda del otro˜, que un drogadicto es preferible a un comunista, y cuando directamente referencia a la religión, se burla del Papa, de Cristo", apuntó Castro Santander.

