Semaglutida. Drogas para adelgazar, cada vez más baratas: el drástico efecto que causan en el consumo de alimentos
La masificación global de fármacos inyectables como Ozempic provoca caídas millonarias en la industria alimentaria, mientras la ciencia alerta sobre algunos efectos adversos detectados.
Tras expirar la patente de Ozempic, proliferan a nivel mundial los genéricos de la droga para adelgazar. Por ejemplo, Canadá autorizó recientemente el segundo genérico de semaglutida. En Argentina ya se vende una inyección nacional aprobada por la Anmat cuyo precio es un 80% más barato que el tradicional. Lo mismo ocurre en la India, y otros países de enorme producción, lo que anticipa una etapa de libre elaboración.
La apertura del mercado genera una fuerte caída progresiva en los precios de los inyectables para bajar de peso a nivel mundial, y en Estados Unidos, por caso, los registros oficiales indican que el 18 por ciento de la población ya utilizó alguna droga de las llamadas GLP-1. En paralelo, el presidente Donald Trump anunció que desde julio la medicación tendrá cobertura directa del programa Medicare.
Con esta intervención, el tratamiento médico pasará a costar solamente 50 dólares mensuales para los pacientes en los Estados Unidos.
Impacto económico en la industria alimentaria
La masificación de estos tratamientos rompe el equilibrio histórico entre la industria de la salud y el mercado de la alimentación.
Los usuarios de fármacos GLP-1 experimentan una severa reducción del apetito que impacta de lleno en el consumo diario.

Sylvain Charlebois, director del Laboratorio de Análisis Agroalimentario de la Universidad de Dalhousie en Canadá, evaluó este fenómeno comercial.
El especialista precisó que “las personas que reciben terapias con GLP-1 reducen significativamente su ingesta calórica, a menudo en un 20 por ciento o más".
En una columna de opinión en el Toronto Star titulada "Los fármacos GLP-1 se están convirtiendo en la revolución alimentaria de 3.400 millones de dólares en Canadá", el especialista sentencia: "La industria alimentaria siempre se ha preocupado por la inflación; ahora debería preocuparse por el apetito".
Qué está pasando con el consumo alimenticio
Los pacientes disminuyen "el gasto en alimentos en aproximadamente un 5 por ciento a los pocos meses de comenzar el tratamiento”.
Charlebois detalló que esta adopción resta actualmente entre 2.300 y 3.400 millones de dólares anuales a la economía agroalimentaria de Canadá.
En el país norteamericano, la farmacéutica Apotex Inc. ya recibió la aprobación formal para comercializar su versión genérica. Se estima que para finales de este año, más de dos millones de canadienses podrían estar utilizando activamente estas drogas.
La cifra representa casi un ocho por ciento de la población adulta en ese país, evidenciando un salto masivo en los índices de consumo.
Caída en la venta de comida chatarra y supermercados
Los rubros comerciales más perjudicados incluyen los aperitivos, los productos de panadería, las golosinas dulces y los refrescos (gaseosas).
Estos alimentos de compra impulsiva y alto margen de beneficio son abandonados velozmente por los usuarios de las inyecciones.

El sector de las bebidas alcohólicas también sufre esta misma presión de ventas, tanto en góndolas como en locales gastronómicos.
Incluso rubros históricamente estables, como la carne fresca y los embutidos, experimentan ahora una demanda comercial más débil.
Los consumidores adquieren menos proteínas, no por un cambio radical de dieta, sino porque consumen volúmenes menores de comida.
El dinero que antes se destinaba a la alimentación ahora se redirige de manera masiva hacia el sector farmacéutico, según el especialista.
Como referencia de esta transferencia, el laboratorio Novo Nordisk generó ingresos por 2.900 millones de dólares en 2025.
James Higham, CEO de la firma Idaho Potato Commission, advirtió sobre las consecuencias para los productores agrícolas.
"No se trata sólo de las papas. Se trata de toda la comida, porque la gente no es que haya dejado de comer, sino que come menos de todo", alertó.
Nuevos hábitos en restaurantes y venta de chicles
En la industria gastronómica, las consecuencias de este fenómeno se reflejan en un fuerte descenso del ticket promedio.
Los restaurantes venden una cantidad menor de aperitivos y postres, lo que genera grandes pérdidas en sectores multimillonarios.
Los clientes que consumen estas drogas piden menos o comparten platos.
Para adaptarse, algunas marcas comenzaron a usar en sus envases la etiqueta no oficial “GLP-1 Friendly”, destacando altas proteínas.
Como contrapartida, la industria alimentaria registra un crecimiento inaudito en la demanda de chicles y caramelos de menta.

Esto ocurre por la necesidad de masticar sin ingerir calorías y para contrarrestar la halitosis que genera la medicación.
Kirk Tunner, director ejecutivo de Hershey, ratificó esta nueva tendencia de consumo en el mercado estadounidense.
“Hemos observado una fuerte demanda de chicles y productos de menta", confirmó el directivo de la compañía.
Tunner detalló que el sector se beneficia por la tendencia hacia los "aperitivos funcionales", impulsada por las drogas GLP-1.
Los pacientes perciben tener una halitosis más fuerte o desagradable, por lo que consumen estas golosinas.
Nuevos efectos secundarios: alerta por pérdida de cabello
Más allá del factor económico, la comunidad científica comenzó a registrar efectos adversos en algunas personas que utilizan estos inyectables. Una investigación reciente publicada en la revista Science Progress advirtió sobre la caída del cabello asociada a los tratamientos.
El estudio revisó 133 trabajos previos y seleccionó 24 informes para efectuar un análisis clínico exhaustivo.
Los resultados determinaron que la semaglutida y la tirzepatida presentan las tasas más altas de pérdida de cabello en pacientes.
Los diagnósticos médicos corresponden principalmente a cuadros de alopecia androgénica hereditaria y efluvio telógeno.
Según los datos, el riesgo de alopecia en usuarios de GLP-1 es hasta tres veces mayor que en los grupos de control.
Causas de la alopecia y tasa de abandono médico
En el caso de la tirzepatida, la pérdida de cabello se vincula frecuentemente con un descenso de peso demasiado rápido.
Para la semaglutida, el efecto negativo depende de la dosis aplicada, y las estadísticas revelan que las mujeres resultan más afectadas.
Los investigadores atribuyen este problema capilar a déficits nutricionales, cambios hormonales y estrés metabólico.
Pese a la alerta, los especialistas aclararon que no existe evidencia clínica de un daño permanente en los folículos capilares.
Si la caída persiste más de seis meses, se recomienda a los profesionales evaluar un ajuste de dosis o la suspensión temporal.
Actualmente, un informe de The Wall Street Journal indica que la mitad de los pacientes abandona los tratamientos durante el primer año.
Esta deserción masiva responde tanto a los altos costos del sistema sanitario como a los indeseables efectos adversos.
Además, la misma publicación internacional señaló que el efecto residual en el organismo se evapora por completo en 18 meses.

