Salud. Dormir temprano y hacer más ejercicio se asocia con menor riesgo de ELA, según un estudio

Una investigación con seguimiento de 14 años halló que los madrugadores y quienes realizan más actividad física presentan hasta 26% menos riesgo de desarrollar esclerosis lateral amiotrófica.

26 de febrero de 2026 a las 11:16 a. m.
Dormir temprano y hacer más ejercicio se asocia con menor riesgo de ELA, según un estudio
La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es una enfermedad rara y progresiva que se caracteriza por la degeneración de las células nerviosas del cerebro y la médula espinal.

Ir a dormir temprano y mantener una mayor actividad física semanal se asocia con un menor riesgo de esclerosis lateral amiotrófica (ELA), según un estudio preliminar realizado sobre más de 500.000 personas adultas y seguido durante 14 años.

La investigación, encabezada por el doctor Hongfu Li, de la Universidad de Zhejiang, China, será presentada en la 78ª Reunión Anual de la Academia Estadounidense de Neurología, que se realizará del 18 al 22 de abril de 2026 en Chicago, Estados Unidos, y en formato virtual. Los autores aclaran que se trata de una asociación estadística y no de una relación de causa-efecto.

Qué es la ELA y por qué es clave estudiar sus factores de riesgo

La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es una enfermedad rara y progresiva que se caracteriza por la degeneración de las células nerviosas del cerebro y la médula espinal.
La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es una enfermedad rara y progresiva que se caracteriza por la degeneración de las células nerviosas del cerebro y la médula espinal. (Freepik)

La esclerosis lateral amiotrófica es una enfermedad neurodegenerativa rara y progresiva que afecta a las neuronas del cerebro y la médula espinal.

Con el avance del cuadro, las personas pierden la capacidad de iniciar y controlar movimientos musculares, lo que puede derivar en parálisis. La esperanza de vida media tras el diagnóstico oscila entre dos y cinco años.

En este contexto, identificar posibles factores asociados a menor riesgo resulta relevante para la investigación en salud pública.

Cómo se realizó el estudio

El trabajo incluyó a más de 500.000 personas con una edad promedio de 57 años. Durante el seguimiento, 675 participantes (0,14%) desarrollaron ELA.

La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es una enfermedad rara y progresiva que se caracteriza por la degeneración de las células nerviosas del cerebro y la médula espinal.
La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es una enfermedad rara y progresiva que se caracteriza por la degeneración de las células nerviosas del cerebro y la médula espinal. (Freepik)

Al inicio, los voluntarios completaron cuestionarios sobre hábitos de sueño y actividad física. A partir de esos datos, los investigadores clasificaron los cronotipos, es decir, la preferencia natural de cada persona respecto a los horarios de sueño y vigilia.

Se definieron dos grupos principales:

  1. Cronotipo matutino (madrugadores): prefieren acostarse y levantarse temprano, con mayor productividad a primera hora del día.
  2. Cronotipo vespertino (noctámbulos): prefieren horarios más tardíos y reportan mayor rendimiento por la noche.

De los 277.620 madrugadores, 350 desarrollaron ELA. Entre los 166.361 noctámbulos, 237 fueron diagnosticados con la enfermedad.

Tras ajustar variables como edad, sexo e índice de masa corporal, el estudio encontró que ser madrugador se asociaba con un 20% menos riesgo de ELA en comparación con el cronotipo vespertino.

Además, dormir entre seis y ocho horas por noche también se vinculó con menor riesgo frente a quienes dormían más o menos tiempo.

Más ejercicio, menor riesgo

La actividad física se midió mediante equivalentes metabólicos (MET), una unidad que cuantifica el gasto energético.

El nivel promedio fue de 2.645 MET-minutos por semana. Las actividades vigorosas, como correr o andar en bicicleta, se valoraron en 8,0 MET; las moderadas, como tareas domésticas, en 4,0; y las de menor intensidad, como caminar, en 3,3.

Entre quienes realizaban 600 MET-minutos o más por semana, 386 de 314.170 desarrollaron ELA. En el grupo con menor actividad, 107 de 70.946 fueron diagnosticados.

Luego de los ajustes estadísticos, realizar al menos 600 MET-minutos semanales se asoció con un 26% menos riesgo de ELA.

“Si bien se necesita más investigación para explorar estas asociaciones, promover hábitos de vida saludables puede representar una estrategia potencial para reducir el riesgo de ELA”, señaló Li.

Los autores remarcan que el estudio no demuestra causalidad. Además, el 95% de los participantes eran personas blancas, por lo que los resultados podrían no extrapolarse a otras poblaciones.