“Distribuimos las tareas de la casa”
“Lavo los platos y la ropa, a veces plancho, hasta coso botones si hace falta”, dice Manuel, de 41 años. Vive en barrio Natania 19 junto a su hija Flor, de 5 años, y a su esposa Vivi.
Manuel explica: “Nos distribuimos el trabajo en la casa. Nos turnamos para llevar a Flor a la escuela o para otras tareas. Pero nos dividimos algunas. Por ejemplo, yo llevo todos los números de impuestos, gastos, etcétera, y Vivi se ocupa de lo relacionado con las cosas de la escuela de Flor”. Manuel calcula que usará unas tres horas diarias para esas tareas, y Vivi, 6.
“No lo planificamos. Se fue dando así, de manera espontánea. Y se ve que el mecanismo funciona –alardea– porque ya llevamos 13 años de casados y todo funciona”.
El caso de Lourdes Ñáñez (32) es un poco distinto: “A la mañana hago todas los quehaceres domésticos. Lavo, plancho, cocino, limpio. Una mujer ayuda con las tareas domésticas pero sólo una vez por semana”. Dice que a la tarde trabaja seis horas por día: “Soy esteticista y cosmeatra. Y cuando salgo, busco chicos, doblo ropa. Siempre estoy haciendo algo. A la noche trato de descansar viendo tele”.
Señala que hasta debe “pasar el limpiafondo de la pileta y cortar el pasto”. “Mi marido hace el asado. Y muy de vez en cuando corta el pasto. Pero labura 12 horas por día. Calculo que hago entre seis y siete horas por día de trabajo doméstico no remunerado”, se resigna. Sin embargo, asegura: “Me las arreglo bastante bien. En esta época, si no trabajás muchas horas, no llegás”.

