Dispensarios, con capacidad al límite
Por certificados para planes sociales y por enfermedades respiratorias, se triplicaron las consultas. Reclaman personal e insumos.
Ante la gran demanda de atención sanitaria por las afecciones respiratorias propias de la época invernal, los hospitales de la ciudad de Córdoba trabajan desde hace varios días al límite de su capacidad, incluso con las terapias repletas. Por eso las autoridades aconsejaron que las consultas por patologías sin complicaciones fueran evacuadas en los dispensarios. Sin embargo, la situación en estos centros sanitarios no es ideal. No sólo el gremio municipal se queja por la falta de insumos y de personal en estos espacios: médicos de algunas de las Upas (Unidad de Atención Primaria de la Salud) consultados por este diario aseguran que esa es la realidad cotidiana.Dicen que el personal no es suficiente, que los insumos a veces no llegan a tiempo cuando se acaban, y que las certificaciones necesarias para los diversos planes sociales –provinciales y nacionales– multiplicó el trabajo de los profesionales.Desde el Suoem señalan que los certificados por Asignación Universal por Hijo (AUH) y el crecimiento de enfermedades en las vías respiratorias triplicaron la cantidad de consultas en los dispensarios. Más con menos. "La epidemia de enfermedades respiratorias no es sólo infantil, abarca también a los adultos. Hay una población muy amplia que atender", dice María Elena Silva, encargada de la Upas 29 de Villa Bustos. Afirma que uno de los principales problemas es el aumento de las certificaciones. "Todo ello lleva un trabajo que duplica o triplica al habitual. Se aumentaron las consultas sin que aumentara el recurso humano y material. No se hicieron gastos acordes con la demanda, no se tradujo a la estructura. Por ejemplo, hay lugares con un solo baño público, aunque se triplicaron las consultas y los tiempos de espera", agrega Silva. Pero al margen de esa situación, Silva advierte que tampoco se instrumentó un circuito para cuando "al niño se le detectan problemas de salud" en los controles. "Les tiramos todo el problema a los hospitales. No hay respuesta del sistema".Otro de los problemas que se advierte en los equipos de salud de los dispensarios: están formados por empleados de planta, contratados y monotributistas que cobran montos muy diferentes por igual tarea. Eso también es una fuente de conflictos.Un médico de la Upas 1, de barrio San Roque, contó: "Somos una de las zonas más populosas de la ciudad, y ahora con muchísimas patologías respiratorias. Estamos al límite con el personal, nos sobrepasa. Especialmente en la atención pediátrica". Y observa: "Cada servicio se trata de arreglar como puede para hacer certificados sin descuidar la atención. Por ese tema tenemos dados todos los turnos de junio", dice. En relación con los insumos, afirma que "siempre llega una cantidad, pero ahora que se usan más se nota un faltante porque se terminan muy rápido".En el centro de salud de Mosconi, enfermeros dicen que hay faltantes de vacunas e insumos diarios. Miguel, enfermero del dispensario, dice que debido al brote de enfermedades virósicas están atendiendo unos 200 pacientes diarios entre 10 personas (médicos, enfermeros y personal administrativo). "A principios de mes traen el suministro de medicamentos pero vuela enseguida. Para el día 15 ya no queda nada", explicó. No tan complicados. En la Upas 5 de barrio Los Arenales, la demanda aumentó estos días pero la situación no es tan complicada: "Medicamentos tenemos, justo acaba de llegar una partida del Plan Remediar, de la Nación. La demanda aumentó un poco, acorde con la época invernal. Por ahora no hay tanto problema", dice un médico de ese centro de salud. En Guiñazú, el panorama tampoco es tan complicado. "Si bien en estos días se incrementó la cantidad de pacientes, insumos tenemos. Sí falta refuerzo de personal, que debe atender a un aluvión de pacientes", dice Darío Jara, del Centro de Atención Primaria del barrio. Lo curioso es que, en la mayoría de los dispensarios, los pacientes se acumulan por la mañana mientras que por la tarde las salas están vacías.

